Valenciano, un capo de la Oficina que fue extraditado a Estados Unidos, pidió casa por cárcel para evitar el contagio del coronavirus en prisión

Maximiliano Bonilla Orozco fue capturado en 2011 en Venezuela, adonde huyó en medio de la persecución de las autoridades colombianas. Las autoridades del vecino país lo extraditaron a EE.UU. /FOTO: ARCHIVO.

Maximiliano Bonilla Orozco, conocido con el alias de Valenciano, uno de los cabecillas históricos que tuvo la organización criminal más poderosa del Valle de Aburrá, conocida como la Oficina, le pidió a la justicia gringa que lo deje seguir cumpliendo su condena a una casa. El argumento principal es evitar el contagio del Covid-19 en prisión.

El Colombiano informó que Bonilla Orozco, condenado a 20 años en los Estados Unidos por narcotráfico, envió la petición el pasado 27 de abril a la Corte del Distrito Oriental de Nueva York, pero aún no le han concedido la gabela.

De acuerdo con el documento conocido por ese periódico, el pez gordo del la Oficina pidió dicho beneficio con base en la Ley de Ayuda, Socorro y Seguridad Económica por el Coronavirus (ley 116-236 o Cares Act, por sus siglas en inglés), firmada por el presidente Donald Trump al inicio de la pandemia. La norma determina flexibilizar la autorización de detenciones domiciliarias, con el objetivo de disminuir la propagación del mortal virus en las prisiones.

En la misiva el capo escribió que estando tras las rejas tendría menos posibilidad de sobrevivir a la pandemia, debido a que no es posible un distanciamiento social y que el sistema de ventilación de las celdas se encuentra interconectado, lo que hace que contagiarse “sea cuestión de tiempo”.

También argumentó que a sus 47 años de edad tiene presión arterial elevada y colesterol alto, motivo por el cual consume medicamentos. Igualmente detalló que su comportamiento en la prisión ha sido bueno y ha recibido clases sobre el manejo de la ira, aeróbicos, yoga, crossfit, introducción al mercado de la bolsa de valores y que se encuentra leyendo libros sobre el autocontrol y el manejo del estrés.

El fiscal no dio muy buenas referencias de Valenciano

Tras conocer dicha solicitud el fiscal del Distrito, Seth D. Ducharme, envió a la Corte una comunicación el pasado 24 de agosto, solicitándole al juez que rechazara dicho pedido.

El fiscal recordó que Maximiliano fue miembro de la Oficina, “la organización heredera de la infraestructura de narcotráfico de Pablo Escobar”.

Pablo Escobar.

También indicó que Valenciano en su momento fue el encargado de las operaciones de droga en los puertos de Santa Marta, Cartagena y Barranquilla, y socio del cartel mexicano los Zetas. “Esto lo convirtió en uno de los narcos más poderosos del mundo”, dijo el fiscal.

Ducharme también informó que no era confiable, porque traicionó un acuerdo de cooperación con el país norteamericano. El pacto lo había realizado con la Fiscalía en diciembre de 2008 y prometió en aquel entonces aceptar las acusaciones y que trabajaría como informante de la DEA y la Agencia de Seguridad Nacional (HSI), con el fin de obtener rebaja de pena. En ese momento estaba libre.

Entre finales de la primera década de este siglo y 2011 Valenciano libró una dura guerra contra Ericson Vargas, alias Sebastián, por el control de la Oficina y todos sus negocios. En esa época en 3 años, solamente en Medellín, fueron asesinadas 5859 personas, la mayoría relacionadas con la confrontación entre las facciones que lideraban ambos capos.

Ericson Vargas, alias Sebastián. /FOTO: ARCHIVO.

El fiscal entregó más argumentos de peso

El funcionario indicó que Bonilla Orozco no calificaría para el beneficio de detención domiciliaria porque es extranjero, motivo que le dificultaría recibir los servicios médicos con los que cuenta en la cárcel, además no está comprobado que la presión sanguínea elevada lo vuelva más propenso al contagio.

La historia de violencia y desobediencia lo hace un candidato no confiable para el confinamiento casero, y un peligro para la comunidad, en especial por las mínimas capacidades de las autoridades para su monitoreo”, concluyó.

La última palabra la tendrá el juez. El pronunciamiento podría conocerse el próximo mes de octubre.