“En equipo, el trabajo se divide y los resultados se multiplican”

La de Verónica es una historia distinta a las de muchos emprendedores, ya que ella hoy es empleada de una empresa que creó, pero no […]

Verónica es diseñadora gráfica y vive en El Poblado. /FOTO: JUAN ANTONIO SÁNCHEZ.

La de Verónica es una historia distinta a las de muchos emprendedores, ya que ella hoy es empleada de una empresa que creó, pero no por alguna circunstancia sino el gusto de seguir haciendo lo que más le gusta: crear y desarrollar nuevos productos. Ese ha sido su sello en la historia de La Pequeña Galería, la empresa que creó hace cerca de 10 años junto a una amiga, en la que hoy tiene otro rol.

Un papel que le encanta, porque no hay más placentero para ella que sentir la libertad de saber que su mente está enfocada en sus ilustraciones, sus dibujos. No niega que es una sensación rara, de trabajar para la empresa que creó… o quizás no tanto, pues los dueños actuales, y ella misma, entienden que eso es lo que mejor sabe hacer: imaginar, innovar.

Su historia

Verónica tiene 41 años. Durante t3 res años estudió inglés en Inglaterra, al tiempo que trabajaba como niñera. Antes del viaje le gustaba el cuento de ilustrar personajes y el dibujo en general, pero en ese país fue que le encontró el encanto a los cuentos y las historias para niños.

A su regreso consiguió empleo en el área de mercadeo de una empresa del sector textil, pero tras dos años quiso dar un giro y enfocarse en lo creativo. Así que comenzó a ahorrar para realizar un curso de ilustración infantil en Argentina.

Viajó, estudió durante siete meses y retornó para volverse a incorporar en una compañía de ropa infantil. Allá conoció a otra Verónica, una diseñadora industrial con quien imaginó tener una empresa propia. Le dedicaban sus noches, sus domingos, y así se fue formando una pequeña galería.

El paso definitivo

En 2010 esa pequeña galería tomó cuerpo y nombre. Las primeras creaciones eran adhesivos para paredes con cuentos ilustrados, llegarían después peluches, stickers, libretas, imanes, dibujos en tela. Luego abrieron una tienda, y una más, y otra… hoy tienen tres, más dos multimarcas, una de estas en Bogotá, y sus productos están en el Éxito, Pepe Ganga, Falabella, entre otros almacenes.

Una decisión bien pensada

Verónica aclara que no es que estuviera cansada de ser emprendedora. Más bien quería tener un foco en la parte creativa. Por eso vendió su participación accionaria en La Pequeña Galería, pero la exploración creativa permanece intacta.

“Tener un emprendimiento es algo de tiempo completo, incluso más, y la parte creativa se me quedaba corta”. Por eso le puso pausa a su faceta como empresaria, con ganas de destinar ese tiempo a un proyecto que había aplazado antes.

Sus aprendizajes

  1. “Aprendí a trabajar en sociedad, en equipo. Era reacia a hacerlo, pero me di cuenta que así el trabajo se divide y los resultados se multiplican”.
  2. “No es fácil, en el día a día hay diferencias y hay puntos de vista encontrados, pero a largo plazo nutre mucho la relación y te deja enseñanzas personales y laborales”.
  3. “Trabajar con la gente, uno puede tener muy buena idea, muy buen producto, y que se venda bien, pero sin equipo no tienes nada de eso”.
  4. “Construir un equipo sólido y que funcione bien es el reto más importante de tener un emprendimiento”.