“Si yo respeto mi profesión tengo que empezar por respetarme a mí misma”: María Cecilia

María Cecilia Botero es una dama de la televisión colombiana. Varias generaciones en nuestro país la han visto en innumerables producciones en las que ha […]

María Cecilia Botero es una dama de la televisión colombiana. Varias generaciones en nuestro país la han visto en innumerables producciones en las que ha participado desde hace 51 años, cuando apenas tenía 15.

La paisa no solo ha visto la evolución de la televisión, sino que en su extensa carrera ha conocido colegas y amigos que ya han partido, como el caso de Herbert King (agosto de 2018), quien interpretó al querido Hugo en ‘Nuevo rico, nuevo pobre’, la novela que está retransmitiendo el canal Caracol y que ya fue un éxito en Netflix.

María C es el ejemplo de profesionalismo en escena y de una vida sin escándalos. Viuda desde 1992, se dedicó de lleno a su trabajo y a su hijo Mateo, hoy de 37 años. Ha presentado, ha sido villana y buena. Se le ha medido casi a todo…

¿Qué siente de ver de nuevo al aire ‘Nuevo Rico…’?

“Primero, me causó mucha emoción saber que en Netflix le fue tan bien. Que Caracol la vuelva a pasar también me parece chévere porque es la oportunidad: para los que la vieron, de recordar ese estilo de novelas; y para las nuevas generaciones, para que vean qué era lo que hacíamos antes y qué eran las cosas que tenían éxito sin necesidad de recurrir a otros temas que se pusieron tan de moda en los últimos años: de violencia, drogas, sexo, de cosas que… Yo no las critico, pero lo importante es que la gente vea que esto también puede ser exitoso”.

¿Y qué tal el elenco?

“Ese elenco es una maravilla. Además, como la novela las hacíamos al tiempo que estábamos saliendo al aire, en vista del éxito, se alargó un poco: le metieron más cosas y la verdad es que era una diversión. Era una delicia ir a grabar todos los días. A veces había que cortar y esperar que nos pasara el ataque de risa para seguir grabando”.

Ya son 51 años de carrera actoral, ¿cómo fue ese inicio?

“Yo arranqué haciendo cosas de teatro con mi papá. En el 70 viene un director a hacer la película ‘María’, que lo conozco porque fui a una comida la casa de mi tía Dora Cadavid. Yo no sé que me vio el señor, porque yo tenía 15 añitos, pero me invitó a trabajar en la película.

“Obviamente le dije que no, que yo no era actriz, y recuerdo que me dijo: ‘Yo tengo ojo clínico, usted va a ser actriz y le va a ir muy bien’. El caso fue que me calentó el oído y me dejé convencer”.

¿Y qué tal?

“Esa primera experiencia me gustó realmente mucho y dije: ‘Sí, esto puede llegar a ser lo mío’. Al año siguiente de salir la película me empezaron a llamar para la televisión.

“En julio del 71 hice mi primer programa para televisión que fue ‘Lunes de comedia’, que todo era en vivo: asustador. De ahí para acá he hecho como de todito”.

Con tantos personajes, ¿hay algunos favoritos?

“Hay varios. Uno cada personaje lo hace, finalmente, con la suma de las experiencias de todos, entonces es muy difícil decir uno. Pero sí ha habido varios personajes que han marcado momentos especiales de mi vida, por ejemplo, cuando hice ‘La pezuña del diablo’. Para mí fue importante: primero, porque fue el último personaje que hice como de niña. Ahí quede embarazada de Mateo”.

¿Y después?

“Después de que nació Mateo duré un año largo sin trabajar. Cuando volví, hice ‘Caballo viejo’, y la diferencia fue enorme: ya no era la niña ingenua que había hecho antes sino una mujer, además teniendo que hacer uso de cosas que para mí eran muy difíciles: tenía que ser seductora, coqueta y todas esas cosas (risas). De ahí en adelante empecé a hacer personajes de mujer adulta. Después, podríamos decir que hice un personaje de mala, mala, muy mala”.

Fue el primer antagónico, en ‘Lorena’…

“Fui a hacer el casting para ese personaje sin muchas expectativas, aunque el director, Rodrigo Triana, me decía que sí, muchos decían que no porque tenía cara de buena. Y yo decía: pero es que los malos no tienen escrito en la frente ‘soy malo’.

“Me permitió explorar esa otra parte también que es muy chévere, porque además eso es un privilegio de los actores, porque para hacer de mala yo hago uso de mi propia maldad, que la tengo por allá guardada, gracias a Dios. Cuando me vi tan mala, dije: ‘Dios mío, menos mal decidí ser buena gente, porque, si no, hubiera sido horrible’”.

También le han tocado las despedidas de colegas que fallecen, como Herbert King…

“Cada despedida es muy dolorosa. Algunos porque ya la edad y las enfermedades, y aún así es doloroso, como cuando muere el Gordo Benjumea, ¿cómo no le va a doler a uno? Y en el caso de Herbert, que era un tipo joven (54), lleno de salud, fue muy sorpresivo y muy triste.

“Con Herbert nos hicimos superamigos en esa novela. Me hablaba de Falcao, de fútbol, y aprendí muchas cosas a raíz de esa amistad que logramos tener. Fue muy doloroso, realmente es triste, y también que uno dice: ‘Ya vamos llegando, ya nos va tocando el turno, hay que irse preparando’. Es triste pero es la realidad, es inevitable”.

El actor colombiano Herbert King falleció en agosto de 2018.

¿Alguna vez le dijo no a un papel?

“Eso sucedió sobre todo al principio, cuando yo estaba muy jovencita, porque me ofrecieron muchos personajes para hacer películas, pero tenían escenas que yo por pura timidez, por personalidad dije que no. Porque eran con desnudos, escenas de cama y yo eso sí nunca lo logré. Hasta allá no me llegó el cuerpo (risas).

“A ese tipo de cosas les dije que no. Cuando ya pude decir que sí, pues ya pa qué, ya uno viejo no lo llaman para esas cosas. Sin embargo, me acuerdo que en algunas novelas que tuve que hacer escenas de pareja, me sentía incomoda, y eso que uno es todo cuidadoso, tapadito, solamente insinuando. Para mí nunca fue fácil”.

¿Cómo ha mantenido una carrera sin escándalos? Nadie habla mal de María Cecilia…

“Uno va aprendiendo que la vida de una persona pública también tiene que tener un límite. Es decir, una cosa es la vida pública, otra cosa es lo que pasa de puertas para adentro y siempre fui muy celosa de mi intimidad, de mi privacidad, de mi hogar y mi familia, porque si tú les abres las puertas a ustedes, los periodistas, después no los sacas, no salen, entonces yo siempre tuve muy claro por un lado eso y por el otro que si yo respeto mi profesión tengo que empezar por respetarme a mí misma”.

Sin deslumbrarse por la fama…

“Mi profesión ha sido algo muy serio para mí. Mi afán nunca era ser famosa, lo que quería siempre era ser mejor actriz. Famoso Fernando Botero, famoso Dalí, uno es popular.

“La gente a veces se obnubila con eso y lo único que quiere es ser famoso, que le pidan autógrafos, y si eso es lo que tú quieres, haces lo que sea para conseguirlo, entonces te expones públicamente, haces escándalos, cambias de pareja cada 15 días, haces fotos escandalosas, pero cuando uno lo que quiere ser mejor en su profesión no tiene necesidad de hacer nada de eso”.

Su hijo Mateo tiene 37 años, ¿aún no es abuela?

“Y creo que no lo voy a ser. Por lo que veo, hoy en día los jóvenes no quieren tener hijos, entonces va a ser como difícil, aunque, finalmente, esas decisiones, llegado el momento, las toma la mujer, entonces espero tener una nuera que tome una buena decisión y me den un nietecito aunque sea, pero tengo muchos sobrinos nietos que los siento como si fueran nietos”.

¿Qué está haciendo actualmente?

“Acabo de terminar la película ‘Encanto’ para Disney. Le puse la voz en inglés a la abuela y, gracias a Dios, también puedo hacer la voz en español, eso es en lo que estoy. Por ahora nada, esperar a ver si me ganó el Baloto, de resto nada (risas)”.

¿Y a esperar si le proponen unas escenas candentes?

“(Risas) Ya pa qué. Con este pelo blanco y estas arrugas ya no vale. No quiere decir que no se puede, se puede, pero no se debe mostrar (risas)”.

Revista La Q’.