Para EPM cerrar la planta de tratamiento de aguas de Bello traerá “consecuencias ambientales monumentales”

La planta funciona en Bello desde el año pasado /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

En la mañana de este martes se conoció la noticia. La Inspección Primera de Policía de Bello tomó la determinación, luego de conocer todas las quejas de la comunidad por los malos olores, de suspender de manera temporal las actividades de la planta de tratamiento de aguas residuales Aguas Claras de Bello.

Como lo han denunciado en varias ocasiones los vecinos de barrios como Niquía, La Navarra, Zamora, La Gabriela, entre otros, desde hace varios meses se vienen aguantando estos hedores que, incluso, los tienen enfermos.

Juan Sebastián Montoya, inspector Primero de Bello, aseguró que la orden exige que desde el viernes a las 8:00 a.m. se suspenda el ingreso de aguas provenientes del Interceptor Norte y del río Medellín. También ordena la suspensión de los diferentes procesos de tratamiento y la evacuación del agua y de todos los biosólidos que se encuentran en la planta.

El funcionario indicó que la planta aún no está terminada, que no está en contra de que esta funcione, pero solo podrá hacerlo cuando no afecte a los habitantes que viven a su alrededor.

En la mañana de ayer el inspector de Policía selló la planta por las quejas sobre malos olores. /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA.

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Impacto ambiental

Luego de conocerse el cierre, desde EPM indicaron que cerrar la planta traería un alto impacto ambiental y en la calidad de vida de los habitantes del Valle de Aburrá, ya que implicaría verter al río Medellín más de 10.000 millones de litros de agua residual sin tratamiento por mes.

“Asimismo, durante la descarga, posterior a la suspensión de la operación, se tendrían que verter más de 150 millones de litros de agua y lodo de la línea líquida de tratamiento y 60 millones de litros de lodo al río Aburrá-Medellín”, indicaron en un comunicado.

Añadieron que al detener la operación de Aguas Claras, por esta determinación policiva, se generarían olores de manera incontrolada, intensiva y permanente no solo durante el vaciado de estructuras y el tiempo que permanecería el agua estancada, sino también por el agua residual no tratada vertida directamente al río en la estructura de entrada a la planta.

Hay que recordar que ya EPM se había compometido con un plan que contemplaba varias acciones para mitigar los olores de los que tanto se quejan los habitantes de los barrios aledaños.

“EPM trabaja para ajustar y optimizar los sistemas de control de olores, de los cuales y, pese a la pandemia del coronavirus y sus restricciones, ya ha logrado a la fecha 21 de las 36 acciones propuestas, y espera terminar este mes con 25, que hacen parte del plan para el control y eliminación de olores de la planta”, indicaron al respecto.

Gabriel Jaime Velásquez, gerente jurídico del grupo empresarial EPM, expresó que “echaremos mano de las herramientas que tenemos para tratar de corregir la orden o modificarla, con el propósito de que se evite a toda costa un daño que sería muy grave para toda la comunidad”.

Mañana se realizará una reunión de concertación que busca alcanzar un acuerdo entre el inspector de Policía, la comunidad, Aguas Nacionales EPM y representantes de la autoridad ambiental y del Concejo Municipal de Bello.

La planta recolecta y trata el agua contaminada del río Medellín. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ.