Murió ahogado cuando se comía un buñuelo

Desde antes que saliera el sol del lunes, John Fredy Tamayo Ruiz se encontraba con sus amigos tomando licor en el parque principal de Copacabana. […]

En este punto del parque de Copacabana se encontraba este oficial de construcción con sus amigos cuando ocurrió el incidente. En el lugar que señala el círculo dejaron un mensaje de condolencias. /FOTOS: SANTIAGO OLIVARES TOBÓN Y CORTESÍA.

Desde antes que saliera el sol del lunes, John Fredy Tamayo Ruiz se encontraba con sus amigos tomando licor en el parque principal de Copacabana. Sobre las 8:00 de la mañana, uno de los que departía con él llegó con una coca, con carne y con buñuelos.

John Fredy, de 43 años, se comió primero la carne sin ningún contratiempo. Posteriormente, cogió un buñuelo y se lo metió a la boca. Segundos después, comenzó a mostrar síntomas de que no podía respirar.

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Una mujer, que se encontraba con ellos, relató que “estábamos acá desde las 5:30 de la mañana y llegó una persona con la comida. Fredy comió la carne, un riñón, y todo normal. Al ratico cogió el buñuelo y de un momento a otro empezó a toser, a ponerse muy mal”.

John Fredy Tamayo Ruiz tenía 43 años y se desempeñaba como oficial de construcción. Era padre de una hija. /FOTO: CORTESÍA.

Entre el grupo de personas que lo acompañaba comenzaron a observarlo y al verlo tan mal, intentaron llevarlo al Hospital Santa Margarita de la localidad, el más cercano.

“De un momento a otro se desplomó sobre uno de los muros del parque. Apenas lo vi tan mal, entre todos lo montamos a un chivero y yo lo llevé al hospital. Se me murió en las piernas”, relató la mujer.

Aunque el vehículo de transporte informal alcanzó a llegar al centro asistencial, los médicos no pudieron hacer nada, debido a que murió ahogado por este buñuelo, según el dictamen preliminar.

John Fredy trabajaba como oficial de construcción. Incluso era reconocido en la zona porque siempre se mantenía con una gorra, un lápiz en su oreja derecha y un flexómetro, por si era contratado en cualquier momento.

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“Era muy reconocido por su trabajo, pese a que consumía mucho trago. Le iba muy bien y conseguía trabajo en lo que resultara. Además, era una persona muy formal en el trato”, manifestaron las personas que lo conocieron.

En el parque de Copacabana, sus amigos le pusieron un cartel, justo en el sitio donde se desplomó luego de comerse el buñuelo, con el mensaje: “Fredy, te queremos. Los amigos del parque. Que en paz descanse”.