“Estamos penando, es muy complicado”

El miércoles hubo una protesta de deportistas y entrenadores en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot. /FOTO: EDWIN BUSTAMANTE.

Representantes de clubes deportivos antioqueños, profesores y deportistas no aguantaron más y lanzaron su primera voz de protesta porque, según ellos, “el deporte no está muerto, lo están dejando morir”.

Desde el Instituto de Deportes y Recreación de Medellín, Índer, recibieron una respuesta. “Hemos venido gestionando algunas estrategias para ayudarlos en este momento que están viviendo. Una de ellas es la carta que se envió al Ministerio del Deporte solicitando la apertura de los escenarios deportivos”, expresó la directora, Diana Toro, recordando que además se destinó un total de 361 millones de pesos para 64 clubes que integran “el sistema de categorización que tiene la entidad”.

Por fuera de ese listado quedarían cientos de clubes que también tienen reconocimiento deportivo. Sin embargo, con el pasar de los días se va agudizando la situación de aquellos profesores que viven de las escuelas barriales y municipales, mayoritariamente las de fútbol formativo (más de 800 en el Valle de Aburrá).

“El club es sostenible por parte de las mensualidades, no contamos con patrocinadores o apoyos externos. Los padres de familia no van a pagar si el niño no está en la cancha. Por eso se hizo imposible pagarle a los profesores”, nos contó Wílder Cano, entrenador en el Club Deportivo Academia Cosac, del corregimiento San Cristóbal.

Este licenciado en Educación Física del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, de 27 años de edad, se la tuvo que rebuscar después del primer mes de cuarentena: “Yo trabajaba también en otro equipo en Villa Hermosa. Uno se ‘bandeaba’ el sueldo o haciendo personalizados. Ahora, la mayoría de nosotros estamos trabajando en domicilios o en lo que resulte. Yo tengo un tío que tiene una ferretería y a veces voy a ayudarle. Todo lo ajeno a lo que realmente uno estudió. Le toca a uno trabajar en lo que aparezca”.

Añadió que “nada más a un profesor de aquí le tocó una vez un mercado del Índer”, pero de resto ha sido nulo el apoyo de los entes deportivos locales y regionales: “Aquí los que estamos penando somos los que trabajamos de las mensualidades, es muy complicado. En los clubes pequeños es muy difícil”.

En Cosac, de San Cristóbal, estaban trabajando 5 profesores con los niños del corregimiento. Todos quedaron sin la entrada económica que recibían de las mensualidades. “Yo me imagino que volveremos para el próximo año. Si no tenemos un espacio, no hay club”, expresó Wílder Cano (en la foto, de azul).