EN VIDEO: Niño campesino montaba bici en los meros rines, pero el Ejército le cambió su realidad… ¡Buena por esa!

En este estado está la bici en la que el niño montaba.

En las labores de patrullajes rurales que adelantan tropas del Batallón de Artillería # 4 General Jorge Eduardo Sánchez Rodríguez, Bajes, de la IV Brigada del Ejército, se encontraron en una vía veredal del centro poblado Pascuitá, de Ituango, a un niño campesino de 11 años de edad en una una bicicleta que estaba en los meros rines, sin cadena, llantas ni frenos.

Esto llamó la atención del comandante del pelotón que transitaba por el lugar, un cabo primero de apellido Mendoza, quien filmó la forma como el pequeño descendía la montaña con su ruidosa y destartalada bici.

El suboficial reportó la situación y le dio a conocer las grabaciones al comandante del batallón, teniente coronel Fredy González, quien, de inmediato, inició contactos con la empresa privada para conseguir una bicicleta buena y apropiada para esa zona rural, con el fin de llevársela de regalo al niño.

El oficial dijo que su solicitud fue escuchada por el dueño de una distribuidora de ciclas de Medellín, de razón social La Montaña, que se unió a la campaña y donó la bici.

Fue así como la llevaron a Ituango, de donde los militares iniciaron un viaje de 3 horas por una vía terciaria y en mal estado para darle la sorpresa al niño campesino.

Cuando los soldados llegaron a la humilde vivienda ni el pequeño ni la familia se la creían. Los militares llegaron a tocar las puertas de su casa para darles tremendo regalo.

En presencia de sus padres le hicieron entrega de la bicicleta al niño, Kevin Echavarría, y le dieron guantes y casco protector.

 

Solo una de tantas historias de pobreza

El coronel González relató que esta es una de las situaciones que viven a diario los soldados, que prácticamente son testigos de la afugias que por la pobreza, el asedio de los ilegales y hoy en día por la cuarentena obligatoria están viviendo muchos campesinos de las zona rurales del país.

Comentó que en medio del confinamiento obligatorio a los soldados les ha tocado compartir sus raciones e implementos de mercado con familias campesinas, que prácticamente están aguantando hambre y no tienen recursos económicos ni la forma de salir de sus parcelas para conseguir, por lo menos, una libra de arroz.