En una difícil pero gran pelea contra el africano Everisto Mulenga, el antioqueño Céiber Ávila logró en la noche colombiana del martes conquistar el cupo a cuartos de final del boxeo olímpico, donde competirá por la medalla de bronce y, de ganar, quedará a un paso de la preciada presea dorada.
Ávila, tras salir victorioso, ya se hace acreedor a un diploma olímpico. Ahora viene lo mejor. Esta vez competirá contra otro africano, el ganés Samuel Takyi, el sábado a las 9:48 p.m.
De ganar el nacido en San Pedro de Urabá se aseguraría la de bronce y un trono en la historia del boxeo colombiano.

En búsqueda de la gloria olímpica
Antioquia es cuna de los mejores boxeadores olímpicos que ha tenido Colombia en los últimos años, a pesar de la difícil situación económica que hay en varios municipios del departamento, lo que obliga a los a jóvenes a buscar un refugio en el pugilismo para defenderse de la violencia y la inseguridad.
Tras salir desplazado de su tierra natal, Céiber se enamoró del deporte de las narices chatas en el corregimiento Currulao, de Turbo, donde el profesor Marcial Urbino entrena a niños y jóvenes en un gimnasio sin techo con un ring imaginario, ya que el cuadrilátero está demarcado sobre la tierra y delimitado por palitos de madera (foto).

Allí se formó el hoy deportista olímpico que tiene 2 objetivos a corto plazo: ganar una medalla en Japón y construirle un gimnasio digno a don Marcial.
“La verdad es que mi sueño olímpico ha sido una medalla de oro, pero el beneficio de mi comunidad, de mi corregimiento, de muchos niños que vienen creciendo y que quieren ser alguien en la vida, tener un escenario digno para ellos y para mi corregimiento, cambiaría un oro por eso.
“Es algo que yo he soñado como un deportista de alto rendimiento, llegar de cualquier parte de gira e ir a donde yo me hice deportista con mi entrenador y llegarlo a ver, así sea en un rancho, que tenga algo digno, sería la alegría más grande que puedo tener”, afirmó en una entrevista previa a los Juegos Olímpicos.
“Acá nada es fácil, por algo estamos aquí, todo el mundo se prepara”.
Céiber Ávila.
Céiber fue eliminado en los cuartos de final en Río 2016 por el boxeador ruso Misha Aloyan, quien meses después fue descalificado y suspendido por dar positivo a la sustancia Tuaminoheptane. Tras esa decisión se esperaba que al pugilista paisa las autoridades deportivas le adjudicaran la presea de bronce ganada por Aloyan, pero nunca ocurrió. Por eso en las Olimpiadas de Tokio siente una posibilidad de revancha para colgarse una medalla.
Ávila dice que el fracaso en Brasil le dejo muchas enseñanzas y aprendizajes, pero que la vida le ha dado una segunda oportunidad que piensa aprovechar en Japón.
Sin lugar a dudas, nuestro atleta es uno de los más destacados boxeadores de Colombia en la actualidad, además de tener un gran corazón. ¡Vamos por ese sueño!
¿Por qué peleó con camiseta prestada?
Al cuadrilátero Céiber subió para enfrentar a Everisto Mulenga, de Zambia, con una camisilla que en la espalda decía ‘Martínez’. ¿Por qué si sus apellidos son Ávila Segura? Resulta que al urabaense le tocó ponerse el uniforme de su compañero y amigo Yuberjen Martínez.
La situación generó especulaciones y críticas en las redes sociales, donde muchos colombianos se indignaron y se quejaron porque el pugilista no tenía uniforme con su apellido.

“Me tocó usar la camisilla de Yuberjen porque el día para calificar el uniforme de presentación en el combate, el profe llevó los míos, el azul y el rojo. Cuando me los regresó, solo me dio el azul completo y faltaba la camisilla roja. No la conseguimos. Entonces me dio cosa ponerme otra camiseta, de pronto no podía pasar al combate porque esa fue la que presentamos”, explicó el nacido en San Pedro de Urabá.
“Yuberjen me dijo: ‘No, maestro, por eso no nos vamos a varar, llévate la mía’. Con la de él, con el apellido atrás de él, ahí lo dimos todo, eso no importa, lo que importaba era hacer el combate y salir de la mejor manera”, agregó el púgil colombiano.




