“Enamórese de lo que hace y logrará lo que quiera”

“¿Quién pintó esos materos?”, preguntó una de las asistentes de vicepresidencia. Estaba sorprendida por el trabajo artístico que había hecho uno de los colaboradores de […]

Édison González tiene un largo recorrido en Compañía de Empaques. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ.

“¿Quién pintó esos materos?”, preguntó una de las asistentes de vicepresidencia. Estaba sorprendida por el trabajo artístico que había hecho uno de los colaboradores de la empresa para ambientar el escenario en la previa a una visita del presidente de la organización, quien daría las gracias por el cumplimiento de metas colectivas.

El responsable había sido Édison Ricardo González Bernal, un operario de la planta de fique encargado de cambiar las mechas en las hiladoras, pero quien se había graduado como diseñador gráfico del Cesde, aunque no fue contratado con ese perfil.

Él plasmó en los materos su vena artística con un aerógrafo y otros equipos que le habían quedado de un negocio fallido como publicista. Al enterarse de su destreza, la asistente de vicepresidencia se quedó con el dato, aunque pasaron meses antes de que esa conversación tuviera un desenlace.

/FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ.

El empleo, una luz en la oscuridad

Édison ingresó a Compañía de Empaques en un momento complicado de su vida. El emprendimiento de publicidad que había creado quebró, obligándolo al rebusque – “hasta llegué a pintar neveras en el taller”– y su hija mayor, Laura, tuvo que ser hospitalizada por una bronconeumonía cuando solo tenía cuatro meses de nacida.

Estando ella en el hospital –el alta médica se lo dieron a los quince días–, Édison fue avisado de la posibilidad de trabajar en Compañía de Empaques. En el día trabajaba y en la noche acompañaba a su hija.

Para su fortuna, las buenas noticias llegaron en cadena: Laura se recuperó y disfrutaba de su empleo nuevo. “Fue una bendición”, señala.

Pasaron meses para que aquella conversación con la asistente de vicepresidencia tuviera su fruto: le preguntaron si podía encargarse de la señalización de la planta de fique y cartonplast. Édison no dudó y aceptó.

/FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ.

Con esa experiencia labró el camino que luego lo condujo por otras áreas como las de impresión de flexografía y de clisés, donde ya tenía labores más relacionadas con sus estudios de diseño gráfico. Estaba feliz.

Un gran recuerdo

Édison guarda de esas primeras andanzas en la empresa un gran recuerdo. Por un desarrollo técnico de impresión que surgió de una propuesta suya hace unos 15 años, recibió como reconocimiento un millón de pesos.

¿Usted se imagina lo que era esa plata en ese tiempo?”. Con eso se compró un televisor y un equipo de sonido nuevos.

“Eso fue chévere, me hicieron sentir bien al haber aportado y la compañía siempre premia esas sugerencias que ayudan a mejorar los procesos”, dice.

Su crecimiento no paró. Accedió luego a una vacante que dejó libre el publicista de la compañía, y por sus conocimientos en las artes se postuló y quedó a cargo del puesto.

“Le debo todo a esta compañía, tengo mi casa, mi carro y sostengo a mi familia, que es lo que más valoro”, señala.

Su trabajo se plasmaba en los sacos de fique y de polipropileno, y en las cajas de cartonplast. Pero por algunos movimientos internos administrativos, a los cinco años debió regresar a producción como supervisor de planta.

Después tuvo la oportunidad de estar en planeación, posteriormente como jefe de impresión, con un equipo de diseñadores a su cargo, y por último en investigación y desarrollo de cartonplast, antes de llegar a ser asesor comercial en la línea de cartonplast, función que cumple en la actualidad.
No duda en agradecer a la empresa por las oportunidades brindadas.

Si hasta le ha alcanzado para conocer países que siempre soñó visitar, como Brasil, Perú y México.

Édison es un hombre feliz. A sus 42 años, en su casa de Caldas, junto a su esposa Claudia Chica y sus hijas Laura –18 años– y Sofía –12–, disfruta los frutos de un proceso que le ha permitido exponer sus atributos profesionales y compartir con personas que lo han hecho mejorar en todos sus aspectos.