Una niña indígena de 17 días de nacida permanece hospitalizada en Pereira (Risaralda) después de que la sometieran a una práctica conocida como mutilación genital.
La madre de la niña, de 15 años, perteneciente a la comunidad Emberá, llevó a la pequeña hasta el puesto de salud del municipio de Pueblo Rico, pues presentaba síntomas como diarrea y vómito y desde allí la remitieron al hospital San Jorge, en Pereira. En ese centro, los médicos notaron que la pequeña tenía hinchazón en la zona genital, por lo que la examinaron y se dieron cuenta que le habían realizado esta práctica, lo que resultó en una grave infección.

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Aunque no es tan popular en el país, las comunidades Emberá Katío y Emberá Chamí continúan teniendo esta tradición, pues es una especie de ‘condición’ para casarse. Si bien es principalmente practicada en niñas recién nacidas, se han registrado mutilaciones en niñas de 15, 16 y 17 años.
La niña indígena estaba en grave estado de salud
La bebé presentaba un grave cuadro de desnutrición, deshidratación y diarrea. Además, de acuerdo a las directivas del hospital, no había tenido ninguna clase de control médico y no registraba ningún esquema de vacunación.
“Tenemos que tener en cuenta que la niña ingresa al Hospital San Jorge, no por el procedimiento puntual, que es la ablación, si no por la derivación y los resultados y complicaciones que tuvo esta niña al tener este procedimiento en su cuerpo”, dijo Sandra Gómez, secretaria de Salud de Risaralda.
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Las autoridades de salud y el ICBF se encuentran al tanto del caso, y están atendiendo a la niña y a su madre. Sin embargo, se les ha dificultado la prestación de los servicios, pues la joven está sola y no comprende el idioma.
“Es una joven que no habla absolutamente nada de español, que no tiene ninguna forma de comunicarse con nosotros, entonces lo hemos hecho a través de nuestro auxiliar de enfermería que hace parte de la comunidad, pero incluso con él se han tenido algunas dificultades ya que no todas las comunidades manejan las mismas lenguas”, contó Javier Alejandro Gaviria, gerente del Hospital San Jorge.


