¿Mendigar es negocio en Provenza?

El popular sector turístico de Medellín vive asediado por esta problemática de mendicidad de la población indígena.

Indígenas El Poblado
Escenas como estas son comunes en El Poblado, principalmente en el corredor de la calle 10 y la zona de Provenza /FOTO: ANDRÉS CAMILO SUÁREZ

Para los comerciantes y habitantes de Provenza, en el Poblado, hace mucho rato se volvió paisaje ver a mujeres y niños indígenas en las calles vendiendo artesanías, bailando o simplemente pidiendo dinero, pero en los últimos meses sienten que se han multiplicado, y ha llamado la atención el hecho de que no son grupos aislados, sino que parece haber todo un negocio detrás de estas personas.

Así lo expresa la codirectora de la Corporación Barrio Provenza, Juanita Cobollo, “muchas de ellas venían a vender sus artesanías, pero tristemente esto ya se volvió algo insoportable, casi en cada esquina hay una mujer con sus hijos, incluso se ha visto que muchas ejercen la prostitución”, cuenta.

Algunos comerciantes de la zona se refieren a esto como una ‘empresa’. “En semana llegan a medio día y los fines de semana llegan desde temprano, es como una empresa real, tienen sus horarios. Muchas veces viene alguien en moto y les trae sus almuerzos. Ellas llegan en bus o en carro con una mujer o un hombre que visten mejor, y las distribuyen, las van repartiendo por toda la cuadra”, cuenta Fernando Zapata, comerciante de la zona.

En un fin de semana, en zonas como la calle 10, se pueden llegar a contar hasta 70 indígenas. / FOTO: ANDRÉS CAMILO SUÁREZ.
En un fin de semana, en zonas como la calle 10, se pueden llegar a contar hasta 70 indígenas. / FOTO: ANDRÉS CAMILO SUÁREZ.

Indígenas hasta altas horas de la noche

También se ha visto que los niños y niñas, estarían siendo obligados a bailar hasta altas horas de la madrugada. Todo alentado por los turistas, principalmente extranjeros, que lo ven como una muestra exótica de la cultura, y les entregan buenas sumas de dinero, y aunque se han hecho varias campañas en contra de la mendicidad, no se han logrado los resultados esperados.

Además ya han sucedido varios incidentes con menores que se atraviesan en la calle 10, donde hay mayor concentración.

“Muchas veces las mujeres se quedan dormidas y hemos tenido que correr a coger a los niños que se van a jugar a la calle. De hecho hace unos días atropellaron a uno, era un bebé en pañales corriendo hacia la calle, y 2 veces alcanzamos a cogerlo, pero 2 horas después lo atropellaron”.

Cuenta Zapata.

A esto se le suma que estas personas se ven obligadas a asearse y hacer sus necesidades en la calle o en la quebrada La Presidenta, que pasa cerca. “A veces cogen un cartón, hacen sus necesidades y dejan todo ahí, entonces cuando los turistas pasan el olor es muy desagradable”, expresa Juanita.

“No podemos seguir con esta situación, sabemos que desde la Alcaldía se viene realizando un trabajo, pero yo digo que la gerencia étnica y el Icbf deberían de verdad hacer un trabajo juicioso”.

Q’HUBO consultó la Gerencia Étnica y a la Secretaría de Inclusión de la Alcaldía de Medellín, donde afirmaron que se están llevando a cabo trabajos en articulación con diferentes dependencias del Distrito, así como con la Policía y el Icbf, pero no pudimos obtener respuesta sobre las acciones concretas en la atención a esta población vulnerable.

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