Puede que usted ya haya escuchado hablar de la difícil situación, por cuenta del invierno, que pasan los habitantes de Palos Verdes, en donde, el pasado 27 de junio, un deslizamiento afectó varias viviendas y locales.
El 17 de agosto volvieron a cerrar la vía a Santo Domingo, a la altura de este sector, porque el movimiento en masa seguiría siendo un peligro, mientras los afectados siguen esperando una solución, porque no es seguro para unas 25 familias que estén en sus casas.
Sin embargo, este no es el único punto crítico por invierno al que hay que pararle bolas.
Son 11 puntos
Según la Personería de Medellín, quienes han estado haciendo seguimiento a la ola invernal, en la ciudad hay 11 puntos críticos que tienen identificados.
Dicen que la principal preocupación son las personas que habitan las riberas de las quebradas y del río Medellín, que se exponen a emergencias por causa de las crecientes súbitas.
Dentro de los 11 puntos críticos se encuentran los corregimientos de Santa Elena, San Cristóbal, Altavista, Palmitas y San Antonio de Prado, donde se han registrado movimientos en masa.
Por otro lado, en los barrios Santa Inés, Villa Hermosa, Aures, Robledo Miramar y Belén las Violetas se han registrado movimientos en masa, afloramientos de agua y fallas estructurales en viviendas.
Los puntos críticos

- Santa Elena
- San Cristóbal
- Palmitas
- San Antonio de Prado
- Santa Inés (Manrique)
- Palos Verdes (Manrique)
- Villa Hermosa (quebrada El Ahorcado)
- Robledo Miramar
- Belén Las Violetas
- Blanquizal
- El Pesebre
El agua no para de brotar
Uno de los casos que más preocupa es el de Manrique Santa Inés, en donde ya completan 22 meses con un problema del que nadie da respuesta.
El asfalto de la cuadra de la calle 80 con carrera 37 siempre está húmedo. Sin importar si llueve o hace sol, por el andén de una de las casas siempre brota un agua que no han podido saber de dónde viene, pero que ya causó afectaciones en varias viviendas.

Al menos así lo asegura Nélida Tapasco, secretaria de la Junta de Acción Comunal del barrio Santa Inés, quienes dicen que han hecho de todo para que les solucionen.
“Inicialmente nos dijeron que eran afloramientos de agua de una quebrada, sin embargo, con la contingencia de que EPM cerró las válvulas acá (cuando gran parte de la ciudad estuvo sin agua por unos trabajos que EPM debía realizar en la planta La Ayurá), eso se secó. Por eso, nosotros y los vecinos, no creemos que sea por una quebrada”.
Añadió que lo que hay es derechos de petición y radicados, pero hasta ahora solo les han dicho que van a hacer unos cambios de unos filtros, aunque no hay fecha exacta.
“Esta situación tiene 35 casas afectadas. 8 tienen evacuación temporal y 2, evacuación definitiva, debido a que las viviendas se llenaron de humedades y grietas muy profundas”.
Concluyó.
Pilas con las quebradas
Según la Personería, Medellín tiene 4217 quebradas que aumentan el riesgo de inundaciones por la intensificación de la ola invernal, que se extendería hasta noviembre.
Y han sido precisamente los desbordamientos de la quebrada La Iguaná los que han ocasionado afectaciones en el barrio El Pesebre, en el sector El Hueco y en el colegio Arenys de Mar, donde se derrumbó un muro de contención y la quebrada generó un socavamiento que tiene a 445 estudiantes sin cancha en dónde jugar.
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