Alcantarilla y contadores sin tapa, trampas mortales

En varias avenidas del centro de Medellín el panorama es desolador con tantos contadores y alcantarillas sin tapa.

CROBO DE TAPAS DE CONTADORES
En inmediaciones de la Plaza Botero y hay otros huecos de grandes proporciones. /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA.

En una sola cuadra de la avenida Oriental, entre la avenida La Playa y Maracaibo, hay por lo menos una decena de huecos de contadores que no tienen tapa, situación que pone en riesgo a la comunidad, que los califica como una trampa mortal.

El panorama que se tiene en esta importante vía de Medellín es el reflejo de lo que sucede en gran parte del Centro, que está lleno de orificios similares.

En cuanto al caso puntual de la Oriental, que es uno de los que preocupa, por el alto número de personas que circular a diario por el sector, la mayoría de los comerciantes coinciden en que eso lleva años así, pues esta situación no tiene doliente.

Aseguran que la mayoría de tapas se las robaron y nunca fueron reemplazadas, mientras que otras se averiaron por los años.

En EPM dicen que como “los contadores son de propiedad de los titulares de las cuentas y como son casos de robos, son las autoridades las que se deben referir al tema”.

Por su parte, la Policía Metropolitana lamenta que ante la ausencia de denuncias por estos casos, ellos poco pueden hacer.

Entre tanto, los dueños de locales no están dispuestos a seguir costeando estos daños y denuncian que son los habitantes de calles los que se roban las tapas, tan pronto las reemplazan.

“Cada mes vienen a tomar los consumos y les importa igual en qué condiciones se encuentran los contadores”.

Luis Albeiro Bran, vendedor del sector

Frente a la falta de dolientes, algunos de los vendedores que arman sus chazas en esta acera decidieron apersonarse de la situación para evitar accidentes, dado que están cansados de observar que las personas se caen y se lastiman en estos rotos.

Es mucha la gente que se ha caído en esos contadores, en especial los viejitos. A más de uno nos han tocado llevarlo incluso hasta la Clínica Soma”, comentó Cristian Camilo Cano, quien al ver esta situación lideró la iniciativa de traer gravilla para llenar estos huecos. Eso hace que sean menos profundos, lo que no evita que las personas se tropiecen, pero al menos impide que el pie se les sumerja demasiado, lo que puede generar más fracturas.

“Esto es un peligro, yo un día por correr de la lluvia terminé en un hueco, me di duro, casi me mato”, contó María Castillo.

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