Pilas con su negocio, que los ladrones no perdonan el tiempo de cuarentena

El delincuente habría utilizado una sierra para violentar los candados e ingresar al local comercial. El ladrón volteó una de las cámaras de seguridad y la otra la cubrió con una bolsa. /FOTO: CORTESÍA GUARDIANES ANTIOQUIA

En la quiebra, así dejaron delincuentes a un comerciante del municipio de Envigado tras saquear el local comercial donde vendía ropa, tenis, elementos de papelería y aparatos electrónicos, donde hacía todo tipo de recargas y pago de facturas de servicios públicos.

El hurto ocurrió sobre las 4:44 de la mañana del viernes en el barrio Alcalá. Un delincuente ingresó con un buzo con chompa, tapabocas, un morral y una linterna. Primero cogió una silla, se dirigió hacía una de las cámaras de seguridad y la volteó, seguidamente comenzó a empacar los elementos; así quedó registrado en otra cámara de seguridad.

Posteriormente “fuimos abrir a las 10:00 de la mañana, cuando vimos que los candados estaban violentados y para un lado, entonces ahí comenzamos a sospechar. Levantamos la reja y vimos todo prácticamente desocupado”, contó Alonso Acevedo Moreno, dueño del local comercial.

24 millones de pesos se encuentra avaluada la mercancía hurtada.

Millonario hurto

Según la víctima, los delincuentes, pues cree don Alonso que no actuó uno solo, se llevaron 66 pares de tenis, 64 jeans de mujer, 42 de hombre, 6 conjuntos deportivos y la caja registradora con $ 654.000 en efectivo, todo valorado en unos 24 millones de pesos; “solamente me dejaron la plastilina, los borradores y los cuadernos”, dijo Acevedo Moreno.

Y es que el local había sido reabierto el pasado miércoles luego de haber estado clausurado por 31 días por el aislamiento preventivo obligatorio decretado por el Gobierno Nacional. La esperanza de este comerciante era comenzar a recuperarse con la venta de la mercancía y la realización de recargas a teléfonos móviles y el pago de facturas de servicios públicos, pero la delincuencia no se lo permitió.

Pero don Alonso no fue el único afectado, junto a él una trabajadora que tenía pasó a engrosar la larga lista de colombianos desempleados, ya que el dueño quedó en la quiebra. Lo único que pudo hacer el propietario fue interponer la denuncia ante las respectivas autoridades.