Y al noveno emprendimiento, Jorge halló la clave

No le digan a Jorge que insistir, persistir y no desistir es una frase de cajón porque él sí puede dar fe de que esta […]

Jorge tiene 28 años y vive en Belén Aliadas con su esposa Leidy y su hija Ana Sofía, de seis meses / FOTO: EDWIN BUSTAMANTE.

No le digan a Jorge que insistir, persistir y no desistir es una frase de cajón porque él sí puede dar fe de que esta se cumple cuando se aplica con convicción y ganas de salir adelante.

Eso de que “trabaja duro para luchar por tus sueños o sino otro te contratará para que luches por los de él” ha sido una de sus batallas constantes para apostarle una y otra vez a sus ideas, y aunque ha tenido traspiés en el camino, hoy su empresa más reciente, Sigma Energía, está en un estado que le genera satisfacción y bienestar, aún cuando arrancó en plena pandemia y parecía que todo le jugaba en contra.

“Lo llevo en la sangre”

Ser emprendedor es algo que lleva en la sangre y que le aprendió a su padre, a quien vio desde pequeño con el ímpetu de hacer varias cosas al mismo tiempo y el deseo de trabajar por sus propias metas.

Desde que estaba cursando la carrera de ingeniería eléctrica en la Universidad Nacional -de la cual se graduó en 2017- Jorge mostraba las ganas de hacerse su propio camino, ofreciendo tutorías a un grupo de estudio y realizando cuanto curso de administración y emprendimiento conocía. El dinero que recibía era como un tesoro, en épocas donde cualquier ingreso es una gran ganancia.

De a poco su lista de emprendimientos se fue engrosando. Comenzó con uno de cultivos hidropónicos, siguiendo sus inclinaciones ambientalistas. Se presentó a diferentes fondos de apoyo a emprendedores, pero el proyecto no sobrevivió.

Le siguió otro de movilidad sostenible, con el préstamo de bicicletas, pero por malentendidos con quienes eran sus socios no prosperó.

Probó comercializando productos importados, pero el desconocimiento le jugó una mala pasada, y después se metió con los viajes y el turismo, con un porcentaje muy bajo en ventas. Sin embargo, Jorge no desistía.

/FOTO: EDWIN BUSTAMANTE.

La respuesta la tuvo el sol

De tanto dar vueltas, Jorge encontró un nicho donde creía que le podía ir bien: la energía solar fotovoltaica, un tema que ya estaba en auge hace cinco años y donde veía muchas oportunidades.

Tuvo una primera experiencia en la que encontró muchos inconvenientes técnicos, pero le quedaron aprendizajes que aprovechó para hacer un segundo intento a comienzos de 2020, esta vez con la compañía de un socio, William Holguín.

Jorge aprovechó el tiempo inicial de la pandemia para planear, pensar y luego ejecutar su idea, con buenos resultados hasta ahora.

“Tuvimos muy buena acogida aunque no teníamos aún reconocimiento de marca”, expresa.

Las ventas han ido bien, en especial en el sector residencial, y después de persistir e insistir, encontró la clave para salir adelante. Hoy, de hecho, ya cuentan con otros dos empleados que les han ayudado a robustecer su portafolio. Sigma Energía se dedica a la instalación de sistemas de generación de energía solar fotovoltaica y térmica para el calentamiento de agua, y de eficiencia energética.

Sus aprendizajes

  1. “Es importante saber relacionarse, yo soy amigo de todo el mundo, me gusta conversar, pero también hay que cerciorarse con quién va a trabajar. Conseguir un socio que esté alineado con tus objetivos”.
  2. “A veces se encuentran afinidades en lo técnico, pero en lo personal puede haber choques por cosas mínimas y con el tiempo eso es un desgaste”.
  3. “El socio tiene que ser una persona que, más que eso, sea un amigo y que se entienda bien con uno”.
  4. “Aprovechar todo lo que ofrecen organizaciones que apoyan a los emprendedores, a veces ni hay que pagar por consultorías, hay que saber tocar puertas, enviar correos, la falta de recursos no es una barrera”.

“Pegarle al primer negocio es imposible”

  • “Eso de persistir, resistir y nunca desistir es cierto. Pegarle al primer negocio es imposible por experiencia y conocimiento, eso se paga con plata”.
  • “Uno tiene que estar dispuesto a sacrificar unos años y trabajar duro para luchar por sus sueños, estar seguro y con la convicción de que algún día va a reventar el emprendimiento”.

Sebastián Aguirre.