¡Qué nivel! Rellenan arepas de chócolo con queso

En el barrio Guayabal Planeco hay una casa en la que mantienen con antojo a todos los vecinos a punta de arepas.

Arepas Pecositas
Además del quesito que se le ve por encima, a esta arepa se le siente el relleno de más queso al primer mordisco. /FOTOS: WENDY RESTREPO

En un rinconcito del barrio Guayabal Planeco, exactamente en la calle 13A Sur #52A – 56, límite entre Medellín e Itagüí, hay una casa en la que mantienen con antojo a todos los vecinos a punta de arepas.

Y es que uno pasa por el frente y el olor solo se puede comparar con la delicia de un pan recién horneado. En esa casa no hacen pan, pero sí unas arepas de chócolo muy ganadoras.

Arepas Pepitas
De izquierda a derecha: Adriana Rojas, Jorge Mejías, María Eugenia Holguín, Sandra Molina y Melina Jaramillo, parte del equipo de Arepas Pecositas. / FOTO: WENDY RESTREPO.

No en vano cada tarde, desde las 3:00 p.m., la gente le hace fila a Arepas Pecositas, el emprendimiento que doña María Eugenia Holguín y su hija Melina Jaramillo montaron hace 2 años largos, cuando la pandemia empezó a golpear el bolsillo.

Herencia con sabor

Q’HUBO visitó a estas berraquitas y nos encontramos con pura pujanza. Resulta que María Eugenia, de 48 años, se quedó sin trabajo en la pandemia. Pero la visión de su hija Melina, de 27 años, la iluminó a recurrir a la herencia de su familia chocolera. Los abuelos han vendido arepas de chócolo en Campo Amor desde hace 18 años.

“La receta original es de ellos, pero los abuelos nos han dado la oportunidad, primero de pasar por sus cocinas para aprender y segundo, de tomar esa receta y empezar a vender, si estábamos necesitando trabajo, que fue lo que hicimos nosotras”.

Detalló Melina, mientras le echaba ojito a la producción de las 1500 arepas que deben producir a diario.
Arepas Pecositas
7:00 a.m. / FOTO: WENDY RESTREPO.

A María Eugenia no le sonó tanto la idea de simplemente replicar la receta original, sino que ella le puso su toque novedoso y luchó y luchó hasta lograr rellenar la arepa de chócolo con un queso que no fuera tan salado, que combinara con la mezcla y que no se desbordara.

“Esto tiene un proceso. Hay que poner el queso a deshidratar por un tiempo exacto porque si se pasa de minutos, la arepa no se deja armar. Yo varié mucho el queso cuando empecé con las arepas rellenas, intenté con el costeño, luego con el mozzarella, probé poniendo una tajada, luego con dos y fueron muchos aciertos y desaciertos, hasta que di con el que era”.

Contó María Eugenia, quien antes era la planchera, pero ahora es la supervisora de los 14 colaboradores del negocio.

Finalmente, al cliente le entregan una arepa fresca, hecha 100 % de chócolo, rellena con queso, con otra doble porción de quesito por encima y pa quienes les gusta el ‘casado’, toda la lecherita que quieran.

Este es el producto más famoso que tienen, cuesta $ 4500, pero allá también puede antojarse de arepitas blancas quesudas y torticas de chócolo.

323 4820045 es el número de WhatsApp al que puede escribir en caso de requerir domicilios.

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