Son más de 10 años los que lleva Gustavo Petro con la Presidencia de la República metida en su cabeza y, de no ganar esta vez, renunciaría a ese objetivo.
Petro es, sobre el papel, el favorito para proclamarse presidente de Colombia el próximo año, según las encuestas. Eso, sin embargo, no es ninguna garantía de que así vaya a ser, y el candidato lo tiene tan claro que sabe qué hará si no sale elegido.
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“Si no logro ganar, entonces se cierra mi proyecto político, no me puedo volver un eterno candidato”, fue lo que le dijo al periódico El País, de Cali, el senador de la Colombia Humana.
Petro fue candidato a la Presidencia en 2010 por el Polo Democrático, cuando fue elegido Juan Manuel Santos. En 2018 se presentó por la Colombia Humana / Unión Patriótica y perdió en segunda vuelta con Iván Duque, por lo que esta sería su tercera y última apuesta, pero tal vez la que más posibilidades parece mostrar ante el aparente descontento de los colombianos con la política que ha venido controlando los destinos del país.
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El senador , popularizado como uno de los candidatos de izquierda más fuertes del país, insiste en que ya no se puede clasificar de esta manera.
“Es que yo ya no divido la política entre izquierdas y derechas, como se hacía en el siglo XX. En ese momento yo fui un joven de izquierda (…) La política en el siglo XXI está atravesada por otra inquietud diferente (…) Hay 2 grandes campos que son la política de la vida y la de la muerte”, afirmó, y se definió como un demócrata radical y, por lo tanto, como “parte de la política de la vida”.
El candidato de la Colombia Humana reafirmó que desde su perspectiva, el país no goza de un sistema democrático, debido a las relaciones que se han desarrollado en las regiones. Como es habitual en él, no se limitó para referirse a la corrupción como uno de los problemas para llamar democrático a nuestro país.
“En Colombia tenemos un Estado que no se puede llamar democrático, a pesar de que haya elecciones, porque el método electoral está cooptado por una serie de totalitarismos de facto regionales donde las poblaciones viven bajo el terror y los candidatos los imponen quienes tienen las armas y el dinero. La mafia colombiana detenta poder político, se mueve dentro de las instituciones del Estado, puede hacer leyes de la República. La corrupción de las mafias tiene una base social, que es el eje central del apoyo popular al uribismo”, señaló.
Por último, Petro confesó que no le teme como rival a Alejandro Gaviria, pues define como su única competencia el uribismo. “Hoy en día, mis rivales siguen siendo Sergio Fajardo y Álvaro Uribe”.


