Para Fredy Antonio Carpintero la empresa es como si fuera una extensión de su familia. Lleva veinte años perteneciendo a ella, recién salió del colegio fue vinculado y aunque alguna vez exploró otras oportunidades, fue acogido de nuevo porque en este tiempo se ha ganado el cariño y el respeto de sus compañeros y de sus jefes. Nació en Tubará, Atlántico, pero se siente un urabaense más.

Recién nacido su mamá se trasteó con sus cuatro hijos para Carepa en busca de nuevas opciones laborales, aprovechando que la abuela vivía en este municipio. En aquella época –hace 39 años– la industria bananera de la zona estaba pasando un buen momento y las oportunidades abundaban. Unos años después le llegaría el turno a Fredy de pertenecer a ella, tras recibir el grado de bachiller.
Su primera experiencia fue en el centro de administración documental en Banacol, pero al finalizar el contrato no había más vacantes, así que tomó otro rumbo y se fue a trabajar a una empresa de pollos haciendo lo que resultara: oficios varios, despachos, domicilios. Cuatro años después regresó a Banacol pero a través de una temporal que le prestaba servicios a la empresa. Asumió de nuevo su posición en el centro de administración documental, hasta que surgió otra oportunidad en el centro de información, coincidiendo con un momento clave en su vida: había iniciado estudios de ingeniería de sistemas en la Universidad Nacional A Distancia ( Unad).
“Comprométanse a hacer las cosas de la mejor manera y no tirar la toalla a la primera dificultad. Veo mucha gente que le falta actitud ante cualquier situación adversa”.
Fredy

En ese instante oficializó su retorno a la empresa con contrato directo. Su responsabilidad era gestionar las estadísticas de producción en la compañía, una tarea en la que administraba dos de sus pasiones: los datos y los sistemas. Fue así como más adelante, con los estudios avanzados, aplicó a una convocatoria y fue elegido para ser analista de datos, la posición que hoy ocupa y en la que se siente más cómodo. Su interés por capacitarse ha sido constante. Aún está a la espera de finalizar la carrera, pero antes hizo una técnica en excel avanzado, otra en mantenimiento y reparación de computadores, realizó cursos de inglés, servicio al cliente y manejo de herramientas ofimáticas, y en la empresa se ha formado como facilitador y capacitador en todos estos temas para compartir su conocimiento con sus compañeros.
“Hay 2 personas fundamentales en mi vida: mi mamá Teresa y mi hermano Francisco. Siempre han estado en las buenas y las malas. Sin mi hermano, yo no estaría donde estoy hoy”.
Fredy
“Banacol ha sido una familia para mí, siempre he tenido la expectativa de vivir en ella, he vivido momentos lindos y difíciles, pero todas esas situaciones en el día a día hacen que quiera a la empresa y que me sienta querido”, cierra Fredy.

Sebastián Aguirre para Q’HUBO


