No hay que ser vallenatero para haberse escuchado alguna vez canciones como ‘Ajena’, ‘Entrégame tu amor’ o ‘Ven a mí’ en la voz de Nelson Velásquez. Y es que el guajiro ya acumula 25 años de carrera artística y decidió celebrarlo con un concierto al lado de sus contemporáneos del género, y en Medellín.
El próximo sábado 19 de diciembre Nelson tendrá una megapresentación en el aeroparque Juan Pablo II, por supuesto, con todos los protocolos de bioseguridad. Precisamente de esa celebración y de su carrera nos habló el artista.
¿Cómo va a ser esa celebración? “No podía ser sino de la manera más clara de hablarles a los seguidores durante 25 años: con los colegas que hacen parte de esa historia o que son contemporáneos con Nelson Velásquez. Ahí están todos los artistas que van a ser parte (Hebert Vargas, Jean Carlos Centeno, Daniel Calderón, Miguel Morales y Los embajadores vallenatos, entre otros)”.
Y vemos ahí a Yeison Jiménez… “Quisimos vincular a Yeison Jiménez a poner una cuota de la música popular en esta celebración. Es un gran amigo mío, le preguntamos y me dijo que con muchísimo gusto. Él tiene muchos unidad con nuestra música, se la pasa cantando vallenatos por ahí. Incluso en cualquier celebración que tengamos por ahí siempre canta conmigo, le gusta mucho”.
También está su hijo… “No podía faltar mi hijo mayor, Daniel, que está haciendo sus primeros pinitos en la música. Claro, es un poco diferente: Daniel se inclina mucho por las fusiones urbanas y todo lo que tiene que ver con eso que está pegando hoy en día con los muchachos, pero que también ha sido criado en el ambiente vallenato, por eso lo incluimos y más que todo, como decimos popularmente, para darle el vitrinazo”.
¿Qué tan difícil celebrar en este momento tan complicado? “Pensé muchas veces no hacer la celebración por esta situación, pero al mismo tiempo pensé que puede ser una vía de escape en una época decembrina, donde -entre comillas- ya pasó un poquito el chaparrón, entonces darle como ese respiro a la gente, que me acompañe y que haga el esfuerzo máximo para estar conmigo. Y si dejaba pasar para el próximo año ya no serían los 25 sino que serían los 26 o los 27 y no tenía tanta gracia (risas)”.
Son muchas las canciones en su voz, ¿de dónde salen? “Nelson Velásquez es un equipo de trabajo. Yo vengo trabajando con mi compadre Nelson Plata, que es mi acordeonero hace 25 años. Nos separamos un tiempo, pero lo tengo otra vez aquí conmigo y ha sido parte fundamental de este proceso. Entre tantos compositores tan buenos de la música vallenata como el maestro Omar Geles, Iván Calderón, Wilfran Castillo, Fabián Corrales… Muchos que han hecho parte de las producciones y que obviamente hacen parte de todo. Yo puse la voz y mostré las canciones, pero hay muchas cosas que tengo que agradecerle a mucha gente a lo largo de estos años”.
Usted es guajiro, pero es de vallenato del interior… “Muchos de mis paisanos en la Costa eran un poco reacios. Me acuerdo que en esa época nos llamaban como el vallenato de los cachacos, un vallenato de la gente del interior, el vallenato llorón. Hoy por hoy hago presentaciones en cualquier parte de la Costa y la gente lo recibe como en cualquier parte, gusta muchísimo”.
¿Cuáles son esas canciones con las que se identifica? “Yo hice parte de una marca reconocida (Los inquietos), salí con una canción que se llama ‘Volver’, y cuando me desvinculé de esta marca hay una canción que se llama ‘Por querer olvidarte’. Esas dos canciones parten la historia de Nelson, porque ‘Volver’ me dio a conocer, me mostró el mundo, y ‘Por querer olvidarte’ es parte de esa segunda etapa como solista”.
¿Cuáles son esos conciertos en los que se siente más en su casa? “Hay unos países a los que uno va y se siente bien, uno de ellos es Venezuela. Desde que tengo uso de razón, ha sido un país vallenatero. Yo soy de La Guajira, que tiene frontera con Venezuela y tenía muchos familiares, entre ellos mis papás, que vivieron mucho tiempo allá. Cuando empecé, mi música inmediatamente pegó. Después se crearon vínculos con otros países donde fui llegando como México en la parte norte, en el estado de Nuevo León. Luego se fue metiendo en Centroamérica: Honduras, Costa Rica Panamá, bajamos a Ecuador. Hace unos 15 años fue un fenómeno en lo que tiene que ver con Argentina, Uruguay y Chile que está pegado. Incluso íbamos a hacer este año una gira por esos tres países, pero por la pandemia no fue posible”.
¿Qué ha sido lo más difícil en su carrera? “Lo más duro es mantenerse, pero no solo la capacidad interpretativa. No es nada más al principio sino todos los días. Alguien me preguntaba: ‘¿Usted cuando se sube a un escenario le da susto?’. Y yo le dije: ‘Como el primer día. Me asusto tal cual’. Lo que pasa es que ya tengo la experiencia, ya sé cómo hablar, qué decir y me relajo un poco más, pero es el mismo miedo. Esto no es de un solo día”.
¿Y ha llegado a pensar en tirar la toalla? “No. He sido un luchador, una persona que desde que se levanta estoy pensando en que puedo hacer, de qué manera contribuir no solo en mi vida con mi familia, con mis hijos, sino también en mi carrera. Obviamente ha habido etapas difíciles. De pronto dije: ‘Ay, ¿qué pasa? No me escuchan, la gente no me llama, no me contrata’, pero creo que a todos nos ha pasado, pero no a tal punto de decir me retiro. Nosotros hemos hecho un trabajo bien hecho, soy una persona que no ha sido de desorden y mi voz está intacta como el primer día”.
¿Alguna anécdota que no olvide? “Con nuestra música tenemos muchas, pero una en particular. Yo al terminar un concierto generalmente dejaba pasar unas 10 o 20 personas para las fotos. Llega una pareja y me dice el muchacho que estaba más emocionado que ella, que era una locura. Empezaron a comentar que se conocieron con la música mía, que se habían dedicado canciones… Y me dice él: ‘Pero le queremos pedir un favor. Es algo que ella quiere, y yo la quiero complacer. Yo quiero que usted le dio un beso a ella’. Yo le iba a dar el beso en la mejilla y me dijo: ‘ No, yo quiero que le dé un beso normal’… Pasaron unos 10 ó 15 minutos y yo, venga le doy el besito. Eso fue hace unos 10 o 15 años y son cosas raras (risas)”.


