Desafortunadamente, en el fútbol suramericano y colombiano, parece que se normalizó el insultar o amenazar a los actores del balompié, incluso escudando estas situaciones con el folclor que rodea a este deporte, pero llega un momento en que una gota reboza el vaso y, en este caso, los futbolistas explotan.
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Este es el caso del delantero pereirano Fernando Uribe, quien desde mediados de julio de este año ha estado en boca de más de un supuesto hincha que se la montó en redes sociales, por cuenta del litigio entre Atlético Nacional y Cortuluá por sus derechos deportivos.
Antecedente: Nacional paga o paga: Cortuluá tuvo respaldo en la asamblea de la Dimayor por caso Fernando Uribe
Si bien al actual jugador de Millonarios ya lo habían tratado en Twitter de “bobo”, hijo de alguien y hasta lo quieren ver lesionado de por vida, Uribe no soportó más e hizo pública la denuncia sobre un mensaje directo que le enviaron a su cuenta de Instagram.
Según publicó Uribe en sus historias, un usuario lo trató de “ladrón” y lo señaló de estar recibiendo dinero por cuenta de la demanda que Cortuluá instauró en contra de Atlético Nacional.
Hasta ahí, digamos que la ofensa era simple más no aceptable, pero lo que sacó de la ropa a Uribe fue que el remitente (@cristiianpaez17), al parecer hincha del Verde, se metió con su familia, en particular con sus hijas.

Por lo que el atacante de 33 años publicó el siguiente mensaje, en el que etiquetó a la Fiscalía General de Nación: “No me importa que se metan conmigo porque hace parte de lo que en Colombia hemos ‘normalizado’ insultar y tirar odio en redes sociales… Pero a mis hijas no las toca nadie, se tienen que lavar la boca cuando las mencionen ratas como el de este mensaje. ¿Una amenaza? @fiscaliacol”.
Las autoridades no se han pronunciado al respecto, mientras que la cuenta del intimidador está inactiva.


