El pasado 24 de mayo quedó para la historia como un día triste en el mundo, ya que 19 niños y 2 maestras perdieron la vida en medio de un tiroteo.
Los hechos ocurridos en la escuela Robb de Uvalde, Texas, a manos de Salvador Ramos, han generado impacto mundial y 2 semanas después se siguen conociendo detalles aterradores de aquel día.
Por ejemplo, Miah Cerrillo, una niña de 11 años que es sobreviviente de la masacre, dio su testimonio en video para el Congreso de Estados Unidos y sus palabras han retumbado generando asombro.
Cerrillo vio cuando Salvador Ramos entró a su aula, dijo “buenas noches” y le dio un disparo en la cabeza a la maestra. Posterior, lanzó disparos al azar entre los niños y contra el tablero.

Pero una de las partes más crudas de su testimonio tiene que ver con el instinto de supervivencia y todo lo que hizo con tal de salvar su vida.
Ramos salió del aula de clase, pero estuvo durante 90 minutos aterrorizando la escuela en las diferentes áreas, por lo que Miah pensó que regresaría a su salón para atentar contra los que quedaron vivos.
Por ese motivo, ella lo que hizo fue ponerse sangre de uno de sus compañeros en todo el cuerpo y acercarse hasta donde estaba su profesora sin vida para tomar el celular y poder llamar a la Policía.
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“Pensé que iba a volver al aula, así que cogí su sangre y me la puse por todas partes (…) Agarré el teléfono de mi profesora y llamé al 911, les dije que necesitábamos ayuda, que mandaran a la Policía al aula”, contó la niña en su crudo relato.
Finalmente, con su testimonio esta niña dejó saber que no se siente segura y su relato es clave en medio de las propuestas que se debaten en Estados Unidos para reforzar la seguridad y evitar este tipo de tragedias.
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