“Me quedaron recuerdos para toda la vida”

Si había alguien que tenía el ojo para saber si uno de los productos que fabrica Socoda era de buena calidad, ese era Guillermo León […]

“Desde que uno esté contento, no importa dónde esté la empresa”: Guillermo Ramírez. /FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ.

Si había alguien que tenía el ojo para saber si uno de los productos que fabrica Socoda era de buena calidad, ese era Guillermo León Ramírez, quien en junio de este año, tras casi 34 años de labores, se pensionó de la compañía en la que transcurrió gran parte de su vida laboral.

Fueron, dice, los mejores años de su vida, que le permitieron ser feliz y poder ahora, en su periodo de descanso, dedicarles tiempo a su esposa Lina, su hija Elizabeth (32 años), sus nietos Santiago y Mariana, y su mamá Rosa Elvia.

Un trabajo muy “pulido”

A Socoda entró como pulidor. Un amigo que laboraba en la compañía le mencionó de unas vacantes disponibles y lo invitó a que se pegara la madrugada y se presentara para optar a alguno de los cargos que estaban en la oferta.

/FOTO: JUAN ANTONIO SÁNCHEZ.

En efecto, uno de estos quedó en su poder para manipular la pulidora en disco en la soldadura de lavaplatos.

A los 2 años fue trasladado al área de empaques y marcación de productos, donde se comenzó a destacar por su mirada afinada para detectar los posibles defectos que afectaran la calidad del acabado.

Y sí que tuvo tiempo de afinar su ojo: ¡quince años estuvo en esa posición!
Un periodo prolongado que le brindó el conocimiento y la experiencia que lo convirtieron en toda un autoridad en la materia.

Al cabo de los años, Guillermo pasó a la sección de prensa, como operario de una máquina cortadora llamada Morgan, encargado del corte de excesos en lavaplatos y de revisar que el producto final no estuviera rayado ni golpeado. En ese puesto terminaron sus días en Socoda, empresa a la que le agradece por las oportunidades y el trato recibidos.

“Logré mis metas familiares”

Guillermo tiene 62 años y desde los 11 vive en Bello. A ese municipio llegó proveniente del corregimiento de Versalles, en Santa Bárbara, del cual su familia se trasladó al Valle de Aburrá en busca de mejores opciones de vida.

/FOTO: JUAN ANTONIO SÁNCHEZ.

En sus primeros meses luego de la jubilación, Guillermo está disfrutando de un descanso mientras define qué más hacer en su vida, pues aún es joven.

Su tiempo libre lo invierte haciendo deporte, caminando, gozando de sus pasiones.

Mientras tanto, retrocede la historia y hace memoria de todos los momentos que vivió en la empresa que le permitió cumplir las metas personales y familiares.

“No olvido que yo siempre estaba pendiente de que el producto saliera mejor que el del día anterior. Participé en dos proyectos de mejoramiento de producto, y de paso mejoraba yo”.

Con su ojo entrenado tenía la facilidad de detectar cuándo un rayón o un golpe afectaban la calidad del producto y debía devolverse en el proceso para corregir la falla y que saliera impecable de la planta.

Una alegría permanente

Durante su etapa laboral pasó por todos los turnos disponibles en la producción: de 6:00 de la mañana a 2:00 de la tarde, de 2:00 a 10:00 de la noche y de 10:00 a 6:00 de la mañana. Todos los disfrutaba por igual, “siempre trabajaba con moral” aún si le tocaba madrugar o pasar la noche trabajando.

“Si me tocaba de noche, llegaba a la casa, desayunada, dormía entre seis y siete horas y luego regresara para volver a coger turno”, acota Guillermo.
Dada su trayectoria, a él le tocó el cambio de sede de Socoda del barrio El Poblado al municipio de Guarne.

Le tocó acostumbrarse al frío, pero la empresa les facilitó esta adaptación dotándolos a él y sus compañeros con uniformes más aptos para el nuevo clima. “Desde que uno esté contento, no importa dónde esté la empresa”, concluyó.

Su premio al esfuerzo

Uno de los sueños familiares que Guillermo tenía era poder tener una cocina integral en su hogar, el cual pudo cumplir gracias a su constancia y esfuerzo. “Eso me quedó de recuerdo del sitio donde trabajé, uno de calidad que me durará para toda la vida”, señala.

Recibimos postulaciones

En Q’HUBO queremos que salgan tesos de todas las empresas. Si usted quiere postular un colaborador de su empresa, no lo dude: acá le recibimos todos los datos. Nos puede mandar un correo electrónico con el nombre, la empresa y el número de contacto. Lo puede hacer a [email protected].