Wílder ha querido a través de su emprendimiento cultural inyectarle algo más que inspiración a su proyecto musical, el cual lo ha llevado a ser uno de los artistas urbanos con más futuro de Urabá.
No en vano, pocos se dan el lujo de haber grabado junto a Juancho Valencia, creador de Merlín Producciones y ganador del premio Grammy con Puerto Candelaria, una canción como Yo soy Urabá, que pronto será lanzada y promete convertirse en un himno para la región.
Si hacer empresa en cualquier campo es difícil, ni qué decir en la música, dice Wílder, quien desde que estaba en el colegio soñaba con ser músico. Cualquier superficie, un balde, la estufa o la nevera se convertían de repente en su instrumento.

En aquel tiempo no existían los recursos tecnológicos con que hoy cuenta la industria. Junto a su hermano Juan David –hoy Juanda Noriega, su nombre artístico–, comenzaron a explorar grabando pistas y creando un miniestudio en su casa.
“Tocábamos puertas en emisoras para que nos difundieran lo que producíamos, nuestra música sonaba en fiestas”, recuerda Wílder, quien ponía la voz.
Su hermano era el productor, quien musicalizaba la experiencia en Quirófano Estudios, como nombraron al espacio en casa donde plasmaban sus inspiraciones.
Su inspiración provenía de su región, de la cercanía con Panamá se nutrió de algunos ritmos caribeños como el reggae, que se escuchaba a todo volumen en las calles de Turbo, su ciudad natal.
En la escuela siempre representaba a su salón o a la institución en cuanto festival de música se presentaba. Hasta alcanzaron junto a Juanda a producir algunos videos caseros, todo era muy artesanal, pero las ganas eran su impulso.
Parar para coger impulso
Wílder se graduó como bachiller y se matriculó en la Universidad de Antioquia para estudiar instrumentación quirúrgica. Esto hizo que momentáneamente le bajara un poco la intensidad a la música, aunque igual seguía componiendo canciones.
Luego se vinculó con el Hospital Francisco Valderrama de Turbo, en el cual completa ya diez años de servicios como ayudante quirúrgico y jefe de quirófanos, y cursó una especialización en auditoría de salud.
En el trabajo no dejó de lado la música, y sus compañeros disfrutaban de sus improvisaciones. Una de sus frases favoritas era “tú tranqui que yo controlo”, que luego se convirtió en una marca de sus presentaciones.
Viendo la acogida que tenía en su entorno, quiso revivir su idea de ser músico, pero dándole forma a su empresa, la cual lleva su nombre como marca registrada.
Así, se postuló como emprendedor al programa Emprendimiento Cultural Urabá, creado por Comfama, Interactuar y la Fundación Sura para apoyar ideas de negocio en este campo en la región.
“Allí me han ayudado a que mi empresa sea autosostenible, a darle realce y saber que de esto sí puedo vivir, a constituirla legalmente, a hacer mercado, crear mi portafolio de servicios y a realizar una presentación ante posibles inversionistas”, asegura.
De 300 emprendimientos, Wílder Noriega está entre los 21 finalistas que aspiran a recibir el apoyo que necesita para que su negocio se siga consolidando con la prestación de servicios como los espectáculos en vivo, la creación de jingles publicitarios para empresas, entre otros. Sus composiciones las ha registrado ante los entes que protegen los derechos de autor
“Ya no cantamos para el refrigerio o para que nos conozcan”, se sincera, y cuenta que su equipo ya está integrado por coristas, bailarinas, un disc jockey, que le dan cuerpo a una idea con la que soñó por mucho tiempo.
Una anécdota
“Muchas personas que apenas lo conocen creen que su apellido Noriega es artístico, y que proviene de otro artista que también es conocido de esta forma, y que causó sensación en la música urbana la década pasada. Pero no, “en realidad es mi apellido real”, aunque es consciente de que este le ayuda porque es muy artístico.
Sebastián Aguirre Eastman.


