La criminalidad en Bello no está en cuarentena

El pasado miércoles, en el barrio Villas del Sol, fueron hallados 3 cadáveres en el interior de un vehículo. /FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ.

Andrés Felipe Osorio García
andres.osorio@qhubo.com

En lo corrido del presente año 50 personas fueron asesinadas en el municipio de Bello, y 23 de esos homicidios ocurrieron después del 24 de marzo, fecha en la cual comenzó el aislamiento preventivo obligatorio, decretado por el Gobierno Nacional.

¿Qué pasó ahí? Para el investigador y analista del conflicto urbano Gregorio Henríquez, la ola de asesinatos en la época de la cuarentena se ha debido al afán de estructuras delincuenciales como el Mesa, aliada con Niquía Camacol, y de Pachelly, rival de estas 2 estructuras, de ejercer un control total lo más pronto posible en el ámbito de las diferentes rentas criminales como la extorsión, las plazas de vicio, entre otras.

Por eso, a pesar de la medida de aislamiento, las capturas, las incautaciones de armas de fuego y la fuerte presencia tanto policial como militar, se siguen moviendo tranquilamente en el territorio, explicó el director de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social, Luis Fernando Quijano.

Precisamente esos movimientos han permitido que los homicidios en esta zona del norte del área metropolitana no se hayan detenido y aumentaran. Para la muestra un botón: 23 personas asesinadas en 38 días de cuarentena obligatoria.

No todos son por la confrontación

Aunque hay que tener en cuenta que no todos los crímenes han sido por la confrontación directa entre las estructuras delincuenciales, para Quijano “hay serios indicios de que buena parte de las personas asesinadas no tenían que ver con el conflicto, o sea los están embolsando, los están desmembrando por sospecha”.

El cuerpo de Luis Gabriel Ortiz Gómez fue hallado el pasado lunes en el barrio El Trapiche. /FOTO: CORTESÍA.

El experto en temas de conflicto urbano agregó que hubo personas que fueron ultimadas por el mero hecho de pasar una frontera o no ser conocidos en la zona, es decir, por cruzar fronteras invisibles.

Según el comandante de la Policía del Valle de Aburrá, brigadier general Eliécer Camacho Jiménez, tras las investigaciones que han realizado también han encontrado que muchas de estas personas fueron asesinadas por vivir en un sector o hacer un mandado a uno de los criminales, situación que los catalogó automáticamente por parte del bando contrario como integrante de la estructura delincuencial.

Los estarían citando en casas

Pero gran parte de esos homicidios no fueron perpetrados como comúnmente se llevaban a cabo, que era el sicariato. Las estructuras delincuenciales cambiaron el modus operandi debido al aislamiento obligatorio y a la fuerte presencia policial y militar en el municipio, pues en las calles se encuentran 650 uniformados recorriendo las calles.

“El tema no es solo de Policía en la calle, sino también unos temas sociales, unos temas de justicia que son necesarios para poder contener a estas organizaciones criminales de estas características”.

Brigadier general Eliécer Camacho Jiménez, comandante de la Policía del Valle de Aburrá.

Según lo expresado por el alto oficial, los crímenes han sido ejecutados después de citar a la víctima. “Al parecer hay afectaciones dentro de inmuebles, estas personas estarían citadas y asesinadas en las residencias… generalmente no los están asesinando en vía pública, sino en el sitio que lo citaron. A veces hay deslealtades de un delincuente entregando a otro delincuente a la organización contraria. Luego, desafortunadamente, para ellos es muy fácil”, detalló el general Camacho.

Lo que no es claro aún y es materia de investigación, es la existencia de casas de pique. De acuerdo con lo informado por el alcalde de Bello, Óscar Andrés Pérez Muñoz, todavía no tienen registro de viviendas identificadas donde se lleve a cabo esta macabra práctica.

Han creado varias estrategias

Para combatir toda esta problemática que alguna vez vivió el municipio de Envigado con la denominada Oficina y que ahora se trasladó para Bello, la Administración municipal implementó medidas como la prohibición del parrillero hombre y el toque de queda, esta última no válida para aquellas personas que tienen permiso legal para salir a la calle, como personal de la salud, de vigilancia, medios de comunicación, entre otros. Por su parte, la Policía Nacional tuvo que fortalecer los polígonos que la institución tiene denominados como de seguridad, establecidos en los sectores de injerencia de las estructuras delincuenciales como lo son el Mesa, Cumbre, Bellavista, Pachelly y Niquía.

“Los delincuentes han migrado a otras formas debido a la presencia de la fuerza pública… ya infortunadamente nos están dejando los muertos en bolsas”.

Óscar Andrés Pérez Muñoz, alcalde de Bello.

Pero eso no es todo. Otra estrategia implementada fue el pago de recompensas. El pasado jueves ambas instituciones lanzaron el cartel de los más buscados, con nombres propios, alias y fotografía. Por cada uno, las autoridades ofrecieron hasta 50 millones de pesos por información que permita la captura de alguno de estos presuntos delincuentes y hasta 25 millones de pesos por otros presuntos bandidos de perfil más bajo.

No todo se solucionaría con violencia

¿Pero todas estas medidas tomadas por las instituciones sí son realmente la solución? Para Quijano la solución estaría más de fondo con el apoderamiento del municipio por parte del gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviría; el secretario de Gobierno del departamento, Luis Fernando Suárez, o en su defecto una persona de alto nivel del Gobierno nacional, que se ponga al frente de la situación e impartan instrucciones desde el municipio.

En cambio, para el analista del conflicto urbano Gregorio Henríquez, la solución es más pacífica. “Apagar fuego con fuego no da resultado y el caso de Bello nos ha demostrado eso… lo que está sucediendo allá es un desafío a la institucionalidad”, comentó el analista.

La solución para él sería trabajar las estructuras de base, como son los colegios, las familias, la comunidad y acercarles a las personas la salud, la vivienda y las oportunidades, pues “el objetivo es quitarle actores a ese conflicto.

Estos son los señalados delincuentes por los que ofrecen recompensas

La Policía y la Alcaldía ofrecen hasta 50 millones de pesos por quien suministre información que permita las capturas de estos hombres:

  • Francisco Emilio Mazo Pulgarín, alias Pocho.
  • Albert Antonio Henao Acevedo, conocido como Albert.
  • Arley David Cano Gómez, apodado Tapas.
  • Diego Humberto Castañeda Tamayo, conocido con el remoquete de Cachorro.
  • Yhon Fredyy Ochoa Sánchez, alias Mellizo.
  • Danilo Andrés Taborda Betancur, apodado Joaco.
  • Carlos Augusto Hernández Gutiérrez, conocido como Botellita.
  • Hasta 25 millones por alias Palique, Albeiro y el Pollo.