“El que se enamora del trabajo recoge frutos de felicidad”

Gildardo Cortés Ramírez conserva la misma energía, incluso más de la que tenía cuando ingresó a la empresa hace 42 años. La vitalidad con la que […]

Gildardo Cortés es un teso de las empresas /FOTO: MANUEL SALDARRIGA

Gildardo Cortés Ramírez conserva la misma energía, incluso más de la que tenía cuando ingresó a la empresa hace 42 años. La vitalidad con la que encara cada una de sus tareas, aún cuando a su edad –66– podría estar ya disfrutando del retiro, lo han convertido en un ser único cuyo conocimiento es valorado por todos quienes lo rodean. Y a él le encanta compartirlo. Es oriundo de Anserma, Caldas, donde su papá trabajaba en el campo, pero a muy temprana edad su familia migró hacia Antioquia en busca de otras formas de ganarse la vida.

Ingresó a Pintuco como operario cuando recién cursaba tercero de bachillerato. Antes se había desempeñado en el sector de la construcción, al igual que su padre. “ Fue como ganarme la lotería”, apunta, ya que el otro campo le parecía muy rudo. En la empresa tuvo la fortuna de transitar por varias áreas de producción en las que, como dice, era una “esponja” que atrapaba conocimiento por donde pasaba. También hubo tiempo de aprender de los errores, como aquella vez que se le dañaron unos lotes de pintura cuando apenas estaba aprendiendo del oficio. Cuando se graduó como bachiller, Gildardo recordó que un gerente técnico le había dicho que tenía madera para trabajar en otras áreas como el laboratorio y le mostró el diploma. Con ese argumento fue ubicado como auxiliar en esa área, y tras un periodo de tres años pasó a control de calidad, donde estaba pendiente de que las pinturas cuplieran los más altos estándares de elaboración.

“Fue como ganarme la lotería”

Gildardo Cortés
Gildardo Cortés es asesor en la Fundación Pintuco /FOTO: MANUEL SALDARRIAGA

“¿ Usted para dónde va?”

A la experiencia que iba atesorando en Pintuco le fue sumando las oportunidades que recibió para formarse como profesional, primero haciendo una técnica en Administración de Personal en el Sena y luego la carrera de Psicología en la Universidad San Buenaventura.

Luego de transcurrir casi una década en calidad, Gildardo coqueteó con otras empresas de renombre en la región. Envió algunas hojas de vida y presentó entrevistas, pero la empresa no estaba dispuesta a ceder su talento. En ese momento ya estaba culminando Psicología, y alguien cercano le dijo: “ Tu futuro está acá, vas a ver los cambios. Quedate y dentro de unos años me decís cómo te fue”. El tiempo le dio la razón, e incluso hace poco tuvo contacto con ese compañero y rememoraron ese encuentro. Pasó después por Mercadeo y Ventas y se desempeñó como asesor técnico de la línea decorativa.

“ Tu futuro está acá, vas a ver los cambios. Quedate y dentro de unos años me decís cómo te fue”

Le dijeron a Gildardo

Fue clave en la apertura de los mercados de la empresa en Centro y Suramérica. “ Fue algo increíble” sentirse parte del crecimiento de la organización, y siente que además de cumplir con un objetivo laboral, alcanzó una meta personal de la cual se siente orgulloso.

Enseñar, su pasión

Todo ese conocimiento acumulado algún día tenía que ser compartido. Era hacer una de las cosas que más le gusta. Su primera capacitación fue a un grupo de estudiantes universitarios. Recuerda que terminó sudando del susto, pero superó la prueba y luego fue cuestión de tomarse confianza y depositarla en su experiencia. Fueron 36 años en los que “viví las mejores sensaciones y todas las experiencias que cualquier persona quisiera tener cuando trabaja para una gran empresa”. Esa huella que dejó con su aporte fue tan profunda que una vez se pensionó, hace seis años, en la empresa no lo dejaron ir tan fácil y le propusieron que siguiera vinculado con la Fundación.

Con esta entidad ha podido enseñar todo lo que sabe de las pinturas, no hay un momento que más disfrute que estar frente a un auditorio o un grupo de personas y explicarles todo el proceso, en especial cuando son poblaciones vulnerables para quienes el color les transmite felicidad y alegría.