El jueguito que tiene cansado a más de uno en Bello

timbres en Bello
En el barrio Obrero de Bello se volvió costumbre el jueguito del “tintín correcorre’./FOTO: MAURICIO LÓPEZ

A los jóvenes se les ve corriendo como si tuvieran 10 años, y mientras corren se carcajean por el éxito de su pilatuna. En la fiesta, que acaba de terminar, fueron adultos, pero afuera, rumbo a sus hogares, vuelven a ser niños y, como tales, comienzan a jugar al famoso “tintín correcorre”.

Tocan los timbres de casas y edificios de apartamentos, tocan incluso timbres que están rotos, que no sirven, y hasta timbres de negocios cerrados y donde no queda ni un alma. Es el juego, qué importa si sale alguien o no, lo importante es tocar y correr, como cuando se era niño.

El inofensivo juego, sin embargo, no le gusta a los vecinos del sector del barrio Obrero, en Bello, que se asoman a las ventanas y a las puertas para gritar: “muchachos desgraciados, dejen dormir”.

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El eterno duelo entre doña Clotilde y la Chilindrina, o Doña Florinda y el Chavo. La tozudez de los viejos contra el espíritu chocarrero de la juventud, sólo es cuestión de tolerancia.

Por eso doña Marleny, habitante del Obrero desde hace 26 años, expresa: “a mí no me molesta. Los muchachos salen de la fiesta y se quedan un rato por aquí, conversando en las aceras, tomándose los últimos tragos y jugando, sí, jugando, como si fueran niños. No los juzgo por eso, porque yo también fui niña y jugué tintín correcorre”.

Aunque muchas personas se han quejado por el ruido, a la Policía no han llegado denuncias. /FOTO: MAURICIO LÓPEZ RUEDA

Doña Diana, otra vecina antigua del barrio, secunda a Marleny. “Mejor que jueguen a que roben o hagan daños en las casas. Hay que ser más tolerantes. En la acera de nuestra casa a veces amanecen muchachos borrachos, y nos toca levantarlos para que se vayan para su casa, y eso es todo. Eso de que toquen los timbres no importa, es un simple e inocente juego”, dice.

Resulta que en el barrio Obrero, de Bello, los jóvenes, tras salir de las fiestas en la zona rosa, pasan por varias calles corriendo y tocando los timbres. Según los habitantes de ese sector, las chanzas duran hasta las 4:00 de la mañana, impidiéndoles dormir con tranquilidad.

Las quejas de algunos de los vecinos llegaron hasta las redes sociales, donde se formó una discusión con variados matices. Algunos defienden la inocencia del juego, pero otros reclaman el derecho al descanso de los moradores del Obrero.

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La cosa, en últimas, no pasa de ahí, de un simple juego, en un municipio en el que son frecuentes los homicidios y los fleteos. Quizás sea bueno tener un poco de tolerancia y celebrar, que al menos, no se trata de disturbios violentos. Además, según cuentan en el barrio, sólo ocurre algunos viernes o sábados, y nada más.

Según el mapa de ruido actualizado por Área Metropolitana a diciembre de 2021, en el barrio Obrero de Bello los niveles de ruido superan el 65 % permitido en las mañanas y tardes, y oscila entre 50 y 60 en las noches.

Mauricio López Rueda