El infiero de Gaviria, que sigue sin ganar en el Giro

Fernando Gaviria, en el centro.

Cuenta la historia que, pasando el estrecho de Messina, pisando ya la parte continental de Italia, cerca de Palmi, en el borde de la península, sobre el mar Tirreno, hay una higuera antiquísima, cuyo origen se remonta a 1921, mismo año en que se estrenó, en el Teatro Valle de Roma, la obra maestra de Luigi Pirandello ‘Seis personajes sin autor’, una tragedia cómica que exacerbó los ánimos de los asistentes, a tal punto, que muchos terminaron a los golpes y la obra tuvo que ser restringida a lugares más serenos.

Mientras Pirandello, siciliano de nacimiento, daba explicaciones sobre el significado de su creación, y con su mujer ya cercana a la locura, la higuera aquella, parásita silenciosa, se iba comiendo un Roble de Virgilio de ramas violáceas, como del color del otoño, y poco a poco fue engulléndolo para luego enterrar sus raíces y tomar su lugar en ese paisaje marinado y rodeado de peñascos.

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Como aquel Roble del frugal poeta de la Galia, autor de la Eneida y de las Geórgicas, a Fernando Gaviria parece haberlo suplantado un parásito. Ya no es el mismo ciclista que, desde 2017, llenó los ojos de todos los aficionados en todo el mundo, por su forma temeraria de atacar los metros finales de las etapas llanas.

Fernando Gaviria. /FOTO: GETTY IMAGES.

Él, que era un roble de imponente follaje, hermoso, gigantesco, ha sido consumado por un muérdago, por una Higuera que le cambió por completo su aspecto y su voluntad. Como Virgilio, ahora deambula por el infierno, pero sin la compañía de Dante.

Pareciera que al antioqueño le da miedo ganar, y siempre que encara la recta del último kilómetro, se deja atropellar por sus rivales, se encierra entre las ruedas de los otros corredores y finalmente queda oscurecido, replegado en el fondo del lote.

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No gana ninguna etapa importante desde 2019, y en su equipo, la paciencia está cerca de terminarse.

Segunda frustración en 2 días

Hoy, en la sexta etapa del Giro de Italia, el antioqueño volvió a intentarlo. Aporreado por su mala suerte en Messina, cuando perdió con Demare, el nacido en La Ceja volvió a llenarse de ánimo y, apoyado por sus compañeros, volvió a subirse a su bicicleta convencido de poder ganar.

La etapa estuvo calmada casi todo el tiempo. Los 192 kilómetros entre Palmi y Scalea, con la imagen del golfo de Policastro y la bahía violeta siempre a la derecha, fueron protagonizados, casi en su totalidad, por Diego Rosa, el otrora promesa del ciclismo italiano que ahora corre con el viento, el Eolo español, y que trata de recuperar sus mejores años antes de colgar sus zapatillas y su casco.

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El lote, en los primeros tramos, ni siquiera se apuró en perseguir al corredor, de 33 años de edad, nacido en Corneliano di Alba y ex campeón de la Semana Coppi – Bartali y el Giro del Friuli.

Solitario recorrió esos caminos de acantilados y campos de olivos, hasta que las cosas se pusieron serias en Marina de Fuscaldo y entonces, allí sí, comenzó la persecución.

El Wanty y el Lotto tomaron las riendas del estirado pelotón, que para entonces se peleaba con el viento, y Rosa, que todavía no vence en ninguna de las 3 grandes, comenzó a desfallecer.

Fue capturado en Diamante y desde entonces, sin más escaramuzas de los gregarios, todo quedó en los pedales de los velocistas.

Gaviria trató a ponerse a rueda de Mark Cavendish, el gran candidato, pero, de nuevo, terminó ahogado en la marea de los sprinters y doblegado, casi al borde de las lágrimas, se echó para atrás.

Arnaud Demare, el elegante francés del FDJ, volvió a ganar. Tras él cruzaron Ewan y Cavendish, los 2 mejores del mundo, mientras que Gaviria, con las piernas como 2 pedazos de hierro pesados y fríos, cerró en el puesto 152, el último del lote principal. A esa casilla lo mandaron tras ser sancionado por empujar a sus rivales.

Mañana la carrera se internará en los Apeninos Lucanos, en una exigente etapa montañosa de 198 kilómetros, entre Diamante y Potenza.

Se avanzará a través de las montañas de Calabria y Basilicata, con las ascensiones al Passo Colla (2ª), al Monte Sirino, una primera que regresa a la Corsa Rosa después de 23 años, al Monte Scuro (2ª) y La Sellata (3ª).

Será una jornada con rampas de hasta el 13 %, propicia para una larga fuga, en la que se espera la aparición de corredores como los colombianos Diego Camargo, del Education First, y de Harold Tejada, del Astana.

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Sosa y Buitrago, los mejores colombianos en la general, guardarán fuerzas para los kilómetros finales, en los cuales, seguramente, los favoritos se mostrarán los dientes.