Ser la única mujer, de hecho ser la primera que hacía parte del grupo no la amilanó. Tampoco pudieron con ella las jornadas que comenzaban a las diez de la mañana y se podían extender en ocasiones hasta la madrugada del día siguiente. Dannia era temple y fortaleza, aunque no niega que fueron tiempos duros.
Estaba recién llegada a Banacol, hace 20 años. Fue contratada por medio de una temporal para desempeñarse en el área de operaciones marinas como auxiliar de cargue de banano y su responsabilidad era enorme: debía constatar que todo lo que se reportaba que estaba dentro de la nave en las exportaciones e importaciones en efecto coincidiera con lo que estaba en las planillas.

Era un rol raro para ella, pues había estudiado técnica en programación de computadores y análisis de sistemas.
“Vi muchos amaneceres mientras desarrollaba mis actividades, pero eso nunca me desanimó”, afirma.
Estaba rodeada de hombres. Pero ella llegó a romper estereotipos. Y les demostró a los demás y a ella misma que sí era posible que una mujer se encargara de esa labor.
Un ascenso y más…
Los frutos de su esfuerzo se reflejaron muy pronto. A los 2 años de haber sido contratada fue vinculada directamente con Banacol para ser auxiliar administrativa. Atrás quedaban las jornadas extensas y el mar, ahora su lugar estaba en las oficinas.
Tan solo un año después, Dannia pudo hacer realidad uno de los sueños que tenía cuando comenzó: se inscribió en el programa de vivienda de la empresa y a los 24 años recibió su casa propia, la misma que hoy, a los 41 años, sigue habitando junto a su abuelo Jaime Hidalgo y sus hijos Tomás y Esteban (mellizos, 14 años). Su abuela Berta Alicia ya falleció.
Las operaciones marítimas volverían a su camino en 2007, cuando retornó para encargarse del control de contenedores. Ya para ese año Dannia conocía todos los detalles del proceso de cargue y descargue del banano, lo cual la hacía la candidata ideal.
Esa experiencia le duraría hasta 2009, que de nuevo regresó a las oficinas, esta vez para responsabilizarse de la facturación como auxiliar, hasta que en 2016 se hizo cargo del área de trazabilidad en el operador portuario CFS Logistics, donde lleva un control de todos los procesos de reportarle al cliente el estado de su carga minuto a minuto.
Sus retos
Para Dannia el reto más grande en la empresa fue el de demostrar que “las mujeres somos capaces de hacer actividades que parecen hechas solo para hombres. A veces hasta las podemos hacer mucho mejor”.
Pese a que a veces sus jornadas laborales podían extenderse hasta las 19 horas, nunca se sintió cansada, siempre tuvo actitud positiva, y eso, señala, “marca la diferencia”.
En su cargo actual tiene horario de oficina, de siete de la mañana a cinco y media de la tarde, y aunque a veces le toca estar atenta cuando hay operación, lo hace con gusto, pues “me adapté a este estilo de vida”.
Un momento que no olvida
“Pertenecer a las brigadas de emergencia de la organización. Es algo que hago por vocación, los entrenamientos no son nada fáciles, pero es lindo estar ahí, me gusta que me vean como una persona comprometida, responsable y proactiva; que me tengan en cuenta es algo valioso”.
Sebastián Aguirre Eastman.


