Critican a los nuevos presidentes de la Cámara y del Senado por los líos judiciales de sus familiares

Jennifer Arias, presidenta de la Cámara de Representantes, y Juan Diego Gómez, presidente del Senado de la República. /FOTOS: COLPRENSA.

La polémica siempre será protagonista en el Congreso de la República. A la “jugadita” que le hicieron a Gustavo Bolívar se suman los enredos judiciales de los familiares de los nuevos presidentes del Senado y de la Cámara de Representantes.

Como estaba pactado el conservador Juan Diego Gómez llegó a la presidencia del Senado y la militante del Centro Democrático, Jennifer Arias, a la presidencia de la Cámara de Representantes.

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Para el Gobierno esto es perfecto, pues las cabezas de las 2 cámaras del Congreso quedaron en poder de sus aliados. Sin embargo, para muchos colombianos esto resulta desagradable, pues familiares de Gómez y de Arias fueron condenados por delitos como homicidio, narcotráfico y fraude.

En el caso de Juan Diego Gómez, su papá Orlando de Jesús Gómez Botero fue sentenciado a pasar 8 años en prisión por los delitos de fraude procesal, obtención de documento público falso y falso testimonio.

La razón es que se apropió de un lote de 33.000 metros en el barrio Niquía, del municipio de Bello. Gómez Botero murió en 2013, cuando estaba en la cárcel.

Por el lado de Jennifer Arias, su hermano Andrés Eduardo Arias Ochoa fue condenado por narcotráfico en Estados Unidos. Según la Fundación Pares, él aceptó cargos por tráfico de drogas en 2008, tras ser capturado al caer en la trampa de un agente infiltrado de la DEA.

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Y como si fuera poco, una investigación de esa misma fundación señala que Luis Eduardo Arias Castellanos, su papá, fue condenado por homicidio en 1993, por un crimen ocurrido en Villavicencio.

Muchos colombianos opinan que por esa clase de políticos es que el Congreso tiene tan mala imagen. Sin embargo, vale la pena destacar que nadie debe ser juzgado por las acciones de sus familiares.