Corazón noble: Andrea Salazar es la psicóloga de los abuelos

“¡Qué miedo que se muera mi abuela!”. Esa frase retumbaba en la cabeza de Andrea Salazar desde que era una niña… Cuando creció y con […]

Andrea Salazar junto con una de las abuelitas del asilo en La Estrella.
Una conexión especial con su "mamita" fue una de las motivaciones para que esta habitante de la comuna 13 se volviera la psicóloga de los abuelos. /FOTO: WENDY RESTREPO.

“¡Qué miedo que se muera mi abuela!”. Esa frase retumbaba en la cabeza de Andrea Salazar desde que era una niña… Cuando creció y con las herramientas que le dio el estudiar Psicología, esta paisita de 27 años terminó de entender que lo único que tiene seguro es disfrutar el día a día con su “mamita”, como lo ha hecho desde que tiene memoria.

Pero esa conexión con su abuela trascendió tanto, que Andrea desarrolló una sensibilidad especial con los adultos mayores. De hecho, en la calle le sonríen o de la nada termina hablando largo y tendido con abuelitos desconocidos. Además la vida la ha llevado por un camino que siempre termina en ellos, ya que al finalizar su carrera en la Luis Amigó consiguió las prácticas en un asilo.

Q’HUBO la visitó en el asilo El Rosario, de La Estrella, donde esta berraquita de la comuna 13 tenía programado su día, y allá nos contó su historia. Por ejemplo, dejó saber que el acercamiento más profesional con los adultos mayores la dejó ver una realidad que la conmovió y que hoy es su motivación para trabajar: el abandono que sufren.

“Hay varios tipos de abandono, uno que es cuando ellos están institucionalizados y no los vuelven a visitar, pero también está el transitorio que es cuando las familias se van de vacaciones y dejan al abuelo solo o con un vecino; también está el invisible, que es cuando están dentro de un hogar, pero no los escuchan, no les tramitan medicamentos y son como un mueble más; y está el voluntario, que es cuando ellos se van a la calle porque sufren algún tipo de violencia”, explicó Andrea.

Andrea Salazar y una vocación que cumple una década

Hace unos 10 años Andrea viene haciendo labor con adultos mayores, pero solo hasta hace 9 meses se ‘legalizó’ como la Psicóloga de Abuelos. Es una fundación en la que brinda apoyo la población adulta que lo necesite, independiente de que estén o no en un asilo.

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Por ejemplo, con un brillo muy especial recordó el día que se puso la 10 y se fue para la invasión Nuevo Jerusalén, en Bello. Allí les preguntó a los abuelitos qué les gustaría comprar en un centro comercial si tuvieran plata y todos querían comida. A los días regresó con una especie de centro comercial que montó a punta de donaciones y los abuelos podían ir a comprar comida con billetes didácticos.

@psicologadeabuelos es la cuenta donde puede contactar a Andrea si quiere ser voluntario o adquirir su libro.

Su diagnóstico previo es muy importante porque no todos los abuelitos necesitan lo mismo, por eso ella tiene un grupo de 30 voluntarios que le ayudan en las diversas actividades. Una de ellas es el acompañamiento en asilos, para lo cual se inventó tremenda herramienta.

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Creó un libro que también busca unir a las familias en casa: “Tiene preguntas para ir diligenciando con ellos y con actividades, como por ejemplo una tarde hacer un compartir de la época, que podría ser invitarlo a comer un pandebono y documentar la experiencia con fotografías”, concluyó.