Consulado le debe 3 años de arriendo y la propietaria ni siquiera puede ingresar a la casa

Una historia de no creer. Doña Consuelo Berrío, de 80 años de edad, ya no sabe qué más hacer para poder recuperar su casa ubicada […]

Así se ve la fachada de la casa de dos pisos donde por años funcionó el Consulado de Venezuela. Actualmente está custodiada por la Policía. /FOTOS: MANUEL SALDARRIAGA.

Una historia de no creer. Doña Consuelo Berrío, de 80 años de edad, ya no sabe qué más hacer para poder recuperar su casa ubicada en el barrio Belén Rosales.

Por más de 30 años el Consulado de Venezuela funcionó en este inmueble. Sin embargo, en enero de 2018, por la crisis que atravesaba su país, los funcionarios diplomáticos se fueron del lugar y ahí fue cuando comenzó el problema para doña Consuelo, ya que a ella no se lo devolvieron.

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Hoy, en el lugar solo hay presencia policial y, según cuentan los vecinos, a veces va uno que otro venezolano que se debe devolver con la noticia de que aquí ya no hay nadie.

Ya es evidente el paso del tiempo en el lugar que aún es territorio venezolano.

Desde la reja se puede ver que aún quedan algunos enseres y hasta un vehículo diplomático que ya ni aire en las llantas tiene. Ni doña Consuelo puede entrar a la casa, porque aún es territorio venezolano.

Pero ahí no termina el problema. En todos estos años nadie le ha pagado el arriendo y la deuda ya suma 194 millones de pesos.

¿Quién responde?

Esta situación llevó a que doña Consuelo buscara ayuda legal. Luis Bedoya, su abogado, cuenta que ha hecho de todo.

“Presenté ante los jueces un proceso de restitución de bien inmueble y ahí comenzó el problema, porque los jueces me dijeron que no tienen ni competencia ni jurisdicción. Eso fue en Medellín. Por eso, llevé el caso a la Corte Suprema y los magistrados también manifestaron que no tienen ni jurisdicción ni competencia, pero tampoco me dicen a quién puedo acudir”, contó.

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Y añadió: “Entonces presenté una tutela, por acceso a la justicia, por el mínimo vital de la señora, y tampoco pasó nada”. Fue así como se le ocurrió buscar a la Cancillería. “Ellos me responden es que ya están en ese proceso, que ya hay una misión diplomática, que se comunicaron con la embajada de Venezuela, pero allá no hay nadie, que están interesados en el proceso que porque este no es el único caso en el país”, agregó.

Debido a la situación, doña Consuelo tuvo que irse a vivir donde un hijo en Bogotá, pues el arriendo de esta casa es su único sustento. Desde allá también pidió apoyo del Gobierno nacional para poder salir de semejante chicharrón.