La ira iba en aumento y una persona murió este jueves en Minneapolis tras una segunda noche de furiosas protestas por el asesinato el lunes de un hombre negro mientras estaba bajo custodia de la Policía.
Los manifestantes tenían planes de retomar en la noche del jueves las calles de esta ciudad del norte de Estados Unidos, para seguir protestando por la muerte de George Floyd, de 46 años, la última de una larga serie de asesinatos de negros a manos de la policía.

La Casa Blanca dijo que el presidente Donald Trump estaba “muy preocupado” tras ver las “atroces y espantosas” imágenes del hmicidio ocurrido el lunes y que había exigido que la investigación tuviera máxima prioridad.
“Quiere que se haga justicia”, dijo su secretaria de prensa Kayleigh McEnany.
El video de un transeúnte muestra a Floyd esposado, sin aliento, con un policía presionándole el cuello con la rodilla después de detenerlo por supuestamente usar un billete falsificado de 20 dólares. Tras varios minutos bajo la rodilla del policía Floyd queda inmóvil y es trasladado al hospital donde declararon su muerte.
La Alta Comisaria de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó a Estados Unidos a tomar “medidas serias” tras “este último de una serie de asesinatos de afroamericanos desarmados, cometidos por policías estadounidenses”.
La policía federal (FBI) y el Departamento de Justicia dijeron estar investigando, mientras las autoridades de Minneapolis evaluaban la posibilidad de convocar a la Guardia Nacional así como a la policía del vecino St.Paul para controlar la situación.
“En los próximos días haremos un esfuerzo absoluto por restaurar la paz y la seguridad en nuestra ciudad”, dijo el alcalde Jacob Frey, quien exigió el arresto del oficial al que se señala como responsable de la muerte de Floyd.



El Departamento de Justicia de EE.UU. otorgó este jueves el nivel de “máxima prioridad” a la investigación.
“El Departamento de Justicia ha dado prioridad a la investigación y ha asignado fiscales experimentados e investigadores criminales del FBI al asunto”, anunció la fiscal federal Erica MacDonald y el agente especial encargado del FBI, Rainer Drolshagen, en un comunicado conjunto.
Furia y reclamos de justicia
La protesta que culminó en la madrugada de este jueves incluyó choques con la Policía, que disparó balas de goma y gases, así como saqueos e incendio de tiendas. Los uniformados intentaron evitar la toma de la comisaría donde trabajaban los agentes involucrados en la muerte de Fluyd, que fueron despedidos.
También dejó un muerto por bala, dijo la Policía, que informó del arresto de un sospechoso y que investiga si el disparo provino del dueño de un comercio en el área donde se desarrollaron los disturbios.

En tanto, en el lugar donde Floyd fue arrestado por primera vez, la gente cantaba y colocaba ramos de flores como tributo al fallecido.
El hermano de Floyd, Philonise Floyd, dijo a CNN que los agentes que participaron en la detención y fueron despedidos, pero que siguen libres cuando deberían ser arrestados y acusados de asesinato.
“Necesitan ser arrestados y responsabilizados por todo, porque estas personas quieren justicia en este momento. La gente está desgarrada y lastimada porque está cansada de ver morir hombres negros, constantemente, una y otra vez.
El jefe de policía, Madaria Arradondo, dijo que apoya el derecho del público a manifestar pacíficamente, pero advirtió que no permitirá la violencia que tuvo lugar en la noche del miércoles. “Sé que hay déficit de esperanza en nuestra ciudad … Sé que este departamento ha contribuido a ese déficit de esperanza” pero “no permitiré que ese déficit siga creciendo”, dijo Arradondo en conferencia de prensa.
Con información de EFE y AFP.


