A Dayana Melo la entrevisté frente a frente y mirándola a los ojos. Ya la había observado de un lado a otro, muy servicial llevándole tinto a un portero para que no se durmiera y con toda la disposición para hablarnos de su historia como firmante de paz.
Esta vallecaucana de Florida es una firmante de paz, excombatiente de la Farc, que cambió cualquier tipo de arma y las reemplazó por un café con el que sigue haciendo su propia revolución pacífica a diario.
Le pedí que me hablara de su historia y su primer recuerdo fue triste y crudo, pero real: “Yo a los 14 años era una niña sin oportunidades de nada, no podía estudiar”.
La interrumpí para preguntarle, ¿la guerrilla te llevó a los 14 años? Y muy sincera y tajantemente me respondió: “No me llevaron, fue por voluntad propia. Al ver tanta pobreza y desigualdad en el campo, no tuve otra opción”.
Dayana creció al lado de sus abuelos porque su mamá quedó en embarazo muy joven, se asustó y se fue a buscar otro rumbo…

“Me dejó con ellos, que humildemente trataron de sacarme adelante como podían, pero terminé la primaria y no hubo más oportunidades para mí”, dijo.
Por eso, pasó 12 años en las filas de la Farc o en lo que ella llama “la universidad de la vida”, hasta que se firmaron los acuerdos de paz y pudo salir a reincorporarse.
El café de la paz
Y así como yo pude hablar con Dayana y comprender un poco de su historia, usted lo podrá hacer en Trópicos, el Café de Abril, un espacio creado por un convenio entre la Universidad de Antioquia y la Federación Mesa Nacional del Café (Femncafe), en donde los que atienden son firmantes de paz y se ofrecen productos creados también por excombatientes.
“Se tiene una oferta diversa de productos basados en el café y una serie de actividades académicas para convocar a la ciudadanía y así refrendar el compromiso de la universidad con la consolidación de la paz total en Colombia”.
Dijo David Hernández García, vicerrector de Extensión de la U. de A.
La intención es que la gente de la ciudad utilice este lugar, ubicado al frente del Parque de los Deseos, como un espacio para degustar café de origen y de calidad, pero también para que se impulsen los procesos y recursos para la paz.
Atienden de lunes a viernes entre las 8:00 a.m. y las 6:00 p.m. y los sábados hasta la 1:00 p. m.
5000 pesos cuesta el producto más económico y el más costosos $ 12.000.
Eso sí, la idea es que todo el que se parche a tomarse el café de la paz vaya desde la empatía, porque Dayana, que ya a sus 30 años logró culminar el bachillerato y está aprovechando las oportunidades, no deja de reconocer que siempre hay un miedo latente: “Van más de 300 firmantes asesinados y el temor es ese, que hoy estemos aquí y mañana no”.
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