Alexa y su vida después del ‘Desafío’

Esta caleña de 28 años lleva una década viviendo en Medellín y después de salir del programa, retornó a su hogar en la capital paisa.

Alexa Rodríguez
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Aunque Alexa Rodríguez nació en Cali, no le tiembla la voz para decir que su ciudad favorita es Medellín. Y cómo no, si hace casi 10 años se vino de paseo y la corazonada que tuvo la animó a quedarse.

Aunque al principio fue duro, la exfinalista del ‘Desafío the box’ 2022 echó raíces acá, se graduó como comunicadora social y estando en esta ciudad conoció al gran amor de su vida: el crossfit, deporte que la llevó al famoso programa.

La exdesafiante del equipo Alpha habló con LA Q’ de todo lo que ha sucedido en su vida después de disputar la final del programa y nos contó curiosidades que van desde qué come, los desplantes que ha soportado después del ‘Desafío’ y hasta las marcas con la que quedó.

Cuando saliste del ‘Desafío’ empezaste a trabajar en 2 proyectos personales, ¿cuáles son? “Cuando uno llega a la tranquilidad de la casa se pregunta, cómo potencializar este momento y cómo utilizo la proyección que me dio el programa para cumplir mis sueños. Afortunadamente se acordó algo en la final y salimos con algo de dinero. Yo tenía dos ideas en la cabeza, una de ellas tenía que ver con la alimentación y empecé a investigar, de ahí sale mi primera idea: dos suplementos, uno es un batido y el otro es un té. Ambos enfocados en potencializar la energía. El té es para esos días en los que necesitas una dosis inmediata de energía, pero por otro lado tenemos el batido que es un multivitamínico y es complemento a la alimentación diaria. Ambos son hechos a base de afrodisíacos del Valle, como el chontaduro y el borojó”.

Pero también tienes tu propio hostal… “Yo soy una chica súper playera y para mí el mar lo cura todo. Siempre soñé con tener mi casita en la playa, pero entonces juntándome con mi familia y con mi novio surgió el proyecto de hacer una casa en la playa que la gente pueda disfrutar. No es solo para mí, sino que es un proyecto turístico que la gente puede alquilar, está en Tolú, en las Playas del Francés y se llama Kailani Villas del Mar”.

¿Cómo llegó el ‘Desafío’ a tu vida? “Empezaron a dar los comerciales del ‘Desafío’ 2021 y yo estaba sentada con unos amigos viendo televisión, cuando les dije: Yo voy para el ‘Desafío’ en el 2022. Ellos se rieron y les dije, no les estoy diciendo que quiero ir, ¡les estoy diciendo que yo voy a ir! Yo nunca consideré que me dijeran que no. Pasé el primer filtro, fui a una entrevista en Bogotá y como yo decía que iba a pasar, para ese entonces tenía el cabello por la cintura y no me imaginaba con ese pelero en una prueba, entonces me lo corté debajo de las orejas sin tener el sí rotundo”.

Cuando te ponían el castigo de competir y vivir con un chaleco de muchos kilos puesto, ¿lo tomabas personal? “Sabes que no, la gente tiene mucha curiosidad frente a cómo se maneja el tema de los chalecos. Ellos (otros participantes) se dedicaban a ponérselo a quienes visualmente consideraban que le podían ganar, entonces al principio del programa a mí no me ponían chalecos. Cuando ya empiezan a salir más participantes, me empiezan a llegar chalecos y yo pasé por 5 ‘Desafíos a muerte’, pero nunca le tuve miedo al chaleco porque en mi deporte yo entreno con un chaleco así”.

El ‘Desafío’ genera muchas pasiones, me imagino que había televidentes que te veían como la rival de otro equipo, ¿te ha pasado algo incómodo en las calles por eso? “Cuando salimos, fuimos a un lugar que se llama Puerto Rondón, de donde es Ceta, el ganador del ‘Desafío’. Los dos ganadores eran del mismo equipo, de Beta, por eso nos invitaron a otros participantes de diferentes equipos y pasó algo muy charro, porque los niños no ven rivalidad y se quieren tomar la foto con todos, pero llegaba la mamá y decía: ‘No, con ella no porque ella no era de tal equipo’. Literal me arrebataron un niño de los brazos”.

Ahora que estás del otro lado, ¿cómo eres de televidente? “Por ratos se me olvida que estuve allá. Pero por otro lado sé que muchas cosas que uno ve desde afuera, allá no funcionan así. Por ejemplo, esta semana mostraron un castigo que era cortar la leña y ese castigo lo tuve que pasar yo. Creo que si mostraron 10 minutos fue mucho, pero nosotros pasamos 24 horas echando hacha y serrucho, sin comida y sin dormir”.

¿En verdad aguantan hambre? “No hay persona que no me pregunte eso. Igual siento que ni me creen. Pero sí, solo tomamos agua. En la casa en la que yo estaba había un árbol que dio limones y eso fue lo único que pudimos probar en un ciclo de cuatro días. Cuando yo salí del ‘Desafío’ quedé con el vicio de comer como si me fueran a quitar el plato, no era consciente de que ya había salido del programa y mis amigos me decían: ‘Alexa, come despacio’”.

¿Alguna anécdota referente a la comida que te haya marcado? “En las últimas pruebas del ‘Desafío’ mi equipo se ganó la visita de los padres. Yo escuché la voz de mi mamá desde lejos y eso para mí fue impresionante, yo me tiré al piso a llorar porque el premio y el castigo eran igual de grandes. Si perdíamos ellos se iban sin ni siquiera darte un beso en la mejilla. Afortunadamente ganamos y a donde fuimos con ellos había comida, entonces yo iba de una temporada sin comer y cuando nos sirvieron nosotros empezamos a comer tan desaforados, que mi mamá se quedó quieta. Gaby, la presentadora, le preguntó que porqué no comía y mi mamá le dijo: ‘Yo estoy esperando que ella termine su plato, para darle el mío’. Gaby con la lágrima en el ojo le decía: ‘Tranquila que acá en esta casa hay mucha comida para ellos’”.

¿Ahora cómo es tu rutina de entrenamiento? “Salí motivada a competir en mi deporte, tanto en mi país como en ligas internacionales. Hoy en día tengo una planificación de entrenamiento que dura 3 horas al día”.

Y debes tener una alimentación muy específica, ¿qué comes en un día? “Me levanto, me tomo un scoop de proteína, lo mezclo con el Energita2, que es mi producto, lo acompañó con una porción de fruta y me voy a entrenar. Durante el entreno debo consumir algo con azúcar, un carbohidrato simple que se gaste rápidamente en el entrenamiento y ahí me puedo tomar una cucharada de mermelada o de miel. En el entreno consumo aminoácidos, creatina, el té de mi marca y después de eso un desayuno normal, por ahí cuatro huevos, avena, queso o podría cambiar la avena por la arepa. De almuerzo: proteína, verduras, carbohidratos, en proporciones más grandes para recuperar calorías. En las tardes me puedo hacer un sánduche de pollo y en las noches es como un almuerzo, porque realmente sé que el truco para alimentarse bien es volver a lo natural, como si tu vivieras en el campo”.

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