La oficina de Marcelo estaba en medio de la naturaleza. Se dio cuenta de eso tras pasar 12 años frente a escritorios y en posiciones administrativas de finanzas, mercadeo y ventas en varias empresas de Medellín.
Se había graduado como economista y tenía una especialización en finanzas, pero la mejor decisión que tomó fue la de estudiar para ser guía certificado en turismo. Esta fue la que le trajo la felicidad que no hallaba en otros cargos.
No fue un camino fácil. Tuvo que transitar un largo recorrido en el que fue uniendo varios puntos claves en su existencia.
“Es como cuando un niño tiene una imagen al frente y luego de unir los puntos surge una ballena”. En ese redescubrimiento personal identificó que todo lo que le gustaba, y lo que mejor sabía hacer, estaba relacionado con el turismo.
Le gustaban los deportes extremos, gozaba con el senderismo, y cuando llegaba algún turista extranjero a Medellín, familiares y conocidos les recomendaban el contacto de Marcelo para que él les hiciera recorridos por la ciudad.
“Lo hacía gratis, con gusto, porque me encantaba y además lo hacía bien”.
Ese fue el clic que necesitaba para elegir qué haría el resto de su vida: crear su propia empresa, Go Explore, y recorrer el país mostrando lo mejor de su riqueza natural.
La idea tomó cuerpo
El primer paso lo dio en un concurso de emprendimiento que organizó la Universidad Eafit en 2015. Se juntó con un amigo y desarrollaron un proyecto que se quedó con el tercer lugar del certamen.

Tras ver que su idea tenía fuerza, quiso darle vuelo, pero su amigo claudicó y le tocó a él continuar solo. Esto no lo frenó, en cambio con más ganas siguió hacia su meta, que era formar una empresa, dado el vacío que halló en el mercado de propuestas innovadores de guianza en turismo que mostraran al país de una manera diferente, “que las personas viajaran como con un amigo” que les contara más sobre el destino en el que estaban.
Marcelo no se apuró. Tampoco quería ofrecer algo a medias, que si le preguntaban por el sitio web no tuviera que decir “todavía no lo he montado, pero pronto lo tendré”. Anhelaba ofrecer un servicio con altos estándares de calidad internacional, una experiencia dinámica y entretenida, que mezcla lo tradicional con sitios fuera de lo común.
Para Marcelo el turismo era la oportunidad de conectar varias metas: ganar dinero, ser feliz, tener un proyecto social que tuviera un impacto positivo para el país y el medio ambiente, y que protegiera la naturaleza.
Montó la empresa antes de salir al mercado
Casi un año le invirtió Marcelo a formalizar su plan de negocio. Él no quería empezar de a poco, sino que cuando saliera al mercado todo estuviera listo.
“Mi mercado eran los extranjeros, y a ellos no les sirve de a poquitos”, expresa.
Marcelo dice que esa fue su decisión, pero no quiere decir que exista una única forma de hacerlo, habrá otros sectores en el que las personas se puedan dar el lujo de ir armando su negocio por etapas, pero cualquiera que sea el caso de cada emprendedor, lo ideal en sus palabras es “explorar muy bien el mercado en el que van a competir y entender cómo funciona”.
Luego de tres años, Marcelo ratifica que este era el estilo de vida que quería, uno en el que se siente feliz de poder recorrer el país con libertad y con sorpresas en cada uno de los rincones que visita.
Las recomendaciones de Marcelo
- Las ideas son buenas, pero necesitan rigurosidad al montar el proyecto.
- Se necesita disciplina, tanta que incluso se llegue a un nivel de terquedad.
- No se pueden aburrir al primer obstáculo, al emprender surgen problemas todo el tiempo y hay que aprender a sobrepasarlos para salir adelante.
Sebastián Aguirre.


