Mujeres tesas que cuentan sus propias historias

En conmemoración del Día Internacional por los Derechos de las Mujeres, Q’HUBO exalta la labor de nuestras voceadoras.

Mujeres voceadoras de QHUBO
/FOTOS; JULIO CÉSAR HERRERA

Cada 8 de marzo, más que una celebración, se conmemora el Día Internacional por los Derechos de las Mujeres, donde se exalta el esfuerzo que ellas han dado y siguen dando para lograr un mundo más justo.

Hoy, Q’HUBO destaca las historias de mujeres voceadoras quienes con su labor se han convertido en referentes de fortaleza y vida.

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Blanca Isaza (Argelia, 1945)

Blanca recuerda los primeros años de su vida entre una numerosa familia de 9 hermanos, un rancho de madera y las labores del campo que iban desde cosechar cacao, maíz y plátano hasta recoger café en Argelia.

Reconoce que el hecho de que ella haya trabajado sembrando la tierra era una actividad poco común entre las mujeres de entonces, quienes permanecían la mayor parte del tiempo en casa.

“Eso sí, desde las más chiquitas hasta las más doñas trabajábamos hasta que se nos rajaban las manos”, asegura.

Hoy, con sus manos ásperas de tanto trabajar, Blanca vende Q’HUBO en Junín, en su punto de trabajo que se sostiene todo en sí mismo entre crucigramas, revistas, cigarrillos y chicles.

“Hace más de 60 años trabajo vendiendo la prensa (…) me vine del campo porque nos echaron de donde creíamos vivíamos todos”.

Llegar a la ciudad y emprender en la venta del periódico le ha dado una oportunidad de crecimiento, de sembrar su propia historia.

Blanca Isaza. /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

Luz Dary Caicedo (Cali, 1957)

Luz Dary madruga todos los días para trabajar en la venta de Q’HUBO. Su punto de venta queda en el Parque de Envigado. Lleva 43 años en este oficio y recuerda que cuando empezó a trabajar le decían que cómo una mujer se iba a andar tanto la calle, incluso le llegaron a decir que era una “mujer pública”.

Vivió su juventud en una época donde Cali no solo empezaba a sonar por la salsa, sino por la popular Feria de Cali que sirvió para abrir las puertas de una ciudad provinciana. Se bailaban ritmos tropicales. Luz Dary recuerda mover sus piernas al ritmo del merecumbé y la cumbia.

Hoy trabaja en las mañanas ofreciendo el periódico, sentada en su butaca dejando al viento su cabellera blanca. En las tardes va a clase de cumbia a darle rienda suelta a sus piernas, dejando al movimiento su falda larga, como un símbolo de independencia.

Luz Dary Caicedo. /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

Hilda Quevedo (Anzá, 1970)

Hilda trabaja como voceadora de Q’HUBO cerca a la Estación Floresta, desde hace 25 años, y dice que ha tenido tantos trabajos, en tantos municipios y conocido tantas personas que su verdadero oficio no es uno, sino muchos.

“Yo digo que todo lo que yo he aprendido en la vida ha sido desde la experiencia y porque otras mujeres también me han enseñado”.

La primera vez que se “sintió mujer” fue cuando cumplió 17 años y tuvo su primer trabajo administrando un almacén del pueblo, donde se vendían los mejores zapatos, zapatos para ricos, pobres, mujer, hombres, caminantes, no caminantes.

Estuvo laborando por Anzá, Santa Fe de Antioquia, Urabá y ahora en Medellín. Aquí trabajó en una confitería en Pichincha, luego en confecciones y ahora en la venta del periódico.

“No hay mayor tranquilidad que la que uno siente cuando tiene para comprarse un helado, y no para pedírselo a alguien”, asegura.

Hilda Quevedo. /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

Amada de Jesús Ramírez (Andes, 1972)

Amada lleva 12 años trabajando como voceadora en su punto ubicado en Ecuador con la Oriental, en pleno centro de Medellín.

Allí, según ella, no solo vende cultura, sino también “los mejores tintos pa tomar a cualquier hora, y los mejores cigarrillos pa un buen estrés”.

Fue madre a los 17 años y tuvo que mudarse con el padre de sus hijos y encargarse de las labores del hogar. “El trabajo de la casa es más duro que el de la calle, y en casa ni siquiera te pagan (…) es verdad que uno lo hace por sus hijos. Cocinar, limpiar la casa, comprar la comida, las tareas de los niños, atender al marido, regar las matas, que todo esté limpio”.

Cuando cumplió 38 años y logró liberarse de un matrimonio tormentoso llegó a Medellín y encontró en la venta del periódico una puerta para salir de su casa. Es madre de 2 hijos y tiene 4 nietos, con quienes vive en una casa que por fin puede sentir suya porque se la ha ganado con su esfuerzo.

En conmemoración del Día Internacional por los Derechos de las Mujeres.
Amada de Jesús Ramírez. /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA

Agenda por el Día de la Mujeres

De 8:00 a.m. a 2:00 p. m., en la plazoleta de La Alpujarra, habrá siete estaciones con actividades permanentes relacionadas con prevención de violencias, tamizaje de riesgo cardiovascular, masculinidades, talleres de tejidos y lenguas indígenas, customización de gorras, tote bags y pañoletas, Mercado Joven, Hecho en Medellín y Hecho en paz, flash tattoo y escuchadero, entre otras.

Y a las 2:00 de la tarde de este miércoles habrá marcha.

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Las mujeres se reunirán a esa hora en la estación Estadio, se dirigirán con arengas, símbolos y performances por todo San Juan hasta La Alpujarra, continuará por Carabobo hasta llegar a Plaza Botero.

Para quienes asistan a la marcha, se recomienda vestir prendas blancas, verdes o moradas, llevar el celular con buena batería y compartirle a alguien de confianza su ubicación.

Por Sara Montoya