Wilmar Roldán: un árbitro internacional con berraquera paisa

En Q’HUBO hablamos de todo un poco con el árbitro nacido en Amalfi. Con ustedes, Wilmar Alexander Roldán Pérez.

Wilmar roldán durante un partido.
Wilmar Roldán es árbitro Fifa. / FOTO: ARCHIVO

Wilmar Roldán es, sin duda alguna, el mejor árbitro que Antioquia le pudo dar al fútbol colombiano, suramericano y, porqué no, mundial. Mejor dicho, él es el emperador del arbitraje colombiano, como es conocido.

En 20 años ha pitado en 103 partidos de Copa Libertadores, primer juez en llegar a esa cifra; 2 Copas del Mundo (2014 y 2018), 2 Mundiales de Clubes (2014 y 2015) y 5 Copas América (2011, 2015, 2016, 2019 y 2021); cifras que lo hacen merecedor de todos los aplausos.

“Haberle pitado a Forlan, a Riquelme, a Ronaldinho, a Ronaldo, a Messi, entre otros, es un orgullo, pues le estoy pitando a los mejores. Pitarles a los mejores futbolistas del mundo es la recompensa a mi esfuerzo de años”.

Wilmar Roldán.

En Q’HUBO hablamos de todo un poco con el árbitro nacido en Amalfi. Con ustedes, Wilmar Alexander Roldán Pérez.

Wilmar Roldán. /FOTO: COLPRENSA.

¿Quién es Wilmar?

“Es un luchador, una persona de campo, pues nací en el nordeste antioqueño; y con un don para el arbitraje”.

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¿Cuándo y cómo se dio cuenta que quería ser árbitro?

“Estaba en quinto grado y en educación física jugábamos un partido de microfútbol, yo era arquero y la profesora Patricia Restrepo pitó un penalti, yo le protesté, entonces ella me dijo ‘¿usted sabe pitar?’, a lo que yo dije ‘yo no sé pitar, pero de pronto si lo puedo hacer mucho mejor’.

“Ahí en esa pequeña discusión, ella me dijo venga pite usted y me entregó el silbato, y yo por desafiarla a ella acepté. Me fui para la tienda de la escuela y dentro de la basura busqué un estuche de ‘Bon Bon Bum’, en ese año era solo rojo, y un estuche de cajita de chicle amarillo, para simular las tarjetas, me coloqué la camisa por dentro. Ahí hice clic con el arbitraje”.

¿Qué recuerda de su primer partido como juez?

“Fue un tema lindo, con muchas emociones. El partido fue Millonarios vs. Once Caldas, a las 3:30 p.m., en El Campín. Me acordé de mi madre Luz Amparo Roldán. A la primera que llamé fue a ella, para darle las gracias, porque bien o mal uno no puede desconocer el valor que ella tiene en mi vida.

“Fue madre soltera y siempre se la rebuscó para darle comida a sus hijos. Ella es una campeona. Me enseñó a ser el mejor en lo que hago, el mejor hijo, el mejor esposo, el mejor padre y el mejor árbitro”.

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¿La Libertadores también es su obsesión? ¿Por qué?

“La Copa Libertadores es un tema muy lindo. Yo cuando estaba pequeño veía jugar a Nacional, Medellín, América y Cali este torneo y decía que algún día iba a pitar un partido de la Libertadores, y me hacia ese imaginario de estar en un estadio lleno con bengalas, con todas la pirotecnia, los papelillos y la hinchada.

“Y ahora, desde mi primer partido hasta hoy que llevo 103 partidos disfruto cada juego, yo entro allá y me siento diferente, es algo que me llena mucho el corazón y es inexplicable. Soy hincha de ese torneo, y esa mística se me metió en el corazón”.

Su referente es Javier Castrilli, ¿qué tiene usted de él?

“Él argentino es mi ídolo arbitral, siempre me quise parecer a él. El día que lo conocí, le dije ‘yo quise ser como usted y no le llegué ni a los tobillos’, él se rió y me dijo ‘no me llegaste a los tobillos, me pasaste hace mil años’. Me gusta mucho la personalidad que tenía en la cancha, su carácter y seriedad”.

¿Cuál es su estadio favorito y cuál es ese que no le gustaría volver a visitar?

“Acá en Colombia, me gusta mucho pitar en el Metropolitano de Barranquilla, es un estadio muy grande y es como entrar al Coliseo Romano, es algo muy bonito. Me gusta también el Atanasio y El Campín. Del exterior, hay muchos estadios míticos en nuestro continente: El Monumental, La Bombonera, El Maracaná, El Bicentenario de Uruguay, El Nacional de Chile, el de Defensores del Chaco, entre otros. Y no tengo estadio que no me guste”.

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¿Cuántos pasaportes ha llenado?

“He llenado 5. Pues, hay veces que en un mes estoy en mi casa 3 o 4 días”.

¿A qué país no ha ido a dirigir y le gustaría?

“Es muy extraño, pero yo a todos los países que soñé algún día, ya fui. Pero, me hace falta uno por conocer y es Grecia. Espero ir algún día”.

¿Alguna historia curiosa que le haya pasado dentro y fuera de la cancha?

“Tengo una anécdota con un jugador argentino Fernández. Él me colocó una queja porque Alexander ‘La Pelusa’ Orrego lo había amenazado: ‘Roldán, mira que aquel me está diciendo que me va a partir en 2’, yo le dije ‘¿cuál?’, él me respondió ‘aquel, el número 5’, y yo ‘uy La Pelusa, jum quítese que ese sí lo parte, pero en 3. Mejor pida cambio’.

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“Fuera de la cancha fue con un conductor de bus, quien no me creyó que era Wilmar Roldán, me hizo mostrar hasta la cédula y a hablar con su familia”.

¿Algún equipo le ha regalado algo?

“Primero se utilizaba mucho que los equipos llevaban regalos a los camerinos, algo representativo del equipo: una camisa, un banderín o una botella de vino. Ahora, con tanta suspicacia, eso se prohibe. Por ejemplo, cuando le pité a Inglaterra, me dieron la camisa de Wayne Rooney, porque era el capitán del equipo, el mejor jugador”.

¿Tiene alguna cábala?

“Lo que hago es que en el camerino me gusta escuchar vallenato romántico, de Diomedes, los Diablitos, los Gigantes, entre otros. Es como mi momento de tranquilidad, me recuerda cuando tenía 9 años y trabajé en un lugar de Remedios que se llamaba ‘El Rincón Vallenato’. Entonces me recuerda de donde vengo”.

¿Sabe cocinar?.

“A mí me tocó aprender a cocinar obligado, porque cuando me vine a Medellín llegué solo, entonces me tocó aprender a hacer los frijoles o la sopa de pasta, asar la carne, lo básico. No hago otra cosa porque se me quema hasta el agua. Lo que mejor aprendí a hacer es asar la arepa. De hecho, le enseñé a mi suegra, Flor Daza, a asarla bien”.

¿Qué le diría al Roldán niño?

“Es una pregunta muy linda. Si pudiera hablar con el Roldán pequeño, le diría que siga por ese camino, que no va hacer fácil, pero, vas a lograr todo lo que has propuesto. Brillar para iluminar a los futuros árbitros de Colombia, por eso fundé mi corporación CASDA (un colegio de árbitros)”.