Mary Luz Bernal es una madre de 43 años entregada a las labores del hogar, se rebusca sus ingresos con ventas de revista y vive en la vereda Granizal de Bello, donde tiene un complejo acceso para llegar a su hogar y tampoco cuenta con el suministro de agua potable.
Su hija menor es la carismática Nikol, una niña de 8 años que actualmente adelanta la catequesis y en diciembre toma la Primera Comunión.
Y aunque todavía falta tiempo, desde ya Mary Luz andaba pensando en qué hacer con el vestido para que su hija tomara la Primera Comunión.

Su opción era ahorrar para poder alquilarlo, pero a diario iban surgiendo necesidades del día a día que no le permitían hacerlo, hasta que hace poco, una maestra de Nikol invitó a la niña a participar en un evento de modelaje y ahí se embarcaron en toda una aventura.
Todo inició con los estudiantes del séptimo semestre de diseño de vestuario del Pascual Bravo, quienes estos primeros meses del año trabajaron en un proyecto que consistía en crear vestidos de primera comunión y luego se les ocurrió darle un sentido social a su arte, con la idea de regalarle los trajes a 12 niñas de escasos recursos y hacer una gala con pasarela de modelaje incluida.
“En la pasarela mi niña estaba muy contenta, pero sí se asustó, era como una mezcla de susto y alegría (…) yo estaba muy alegre de verla, ella había practicado en la noche, pero quedó un poquito seria por el susto”.
Le contó a Mary Luz a Q’HUBO.

Y cómo no iba a estar dichosa, si la apuesta de los estudiantes, quienes trabajaron en equipos de a 2, era que las niñas se sintieran como unas princesas. Por ejemplo, el traje de Nikol lo diseñaron Leidy Yuliet Maya y María Isabel Maya, quienes quisieron plasmar un significado referente a la naturaleza en su traje.
“Partimos de algo que nos inspirara, en nuestro caso fue el agua y el rocío de las hojas en ella (por eso los toques azules). De ahí empezamos a hacer bocetos y entre esos le presentamos varios a la niña para que ella escogiera cuál de todos le gustaba”.
Nos contó la estudiante de diseño María Isabel Maya.
Finalmente, cada niña tendrá la oportunidad de usar los vestidos en diciembre, el día de su Primera Comunión. Después de eso, la idea es que los trajes lleguen a manos de otras familias que los necesiten.

Cabe mencionar que las 12 niñas que fueron beneficiadas se escogieron entre quienes estaban adelantando la catequesis y fueran estudiantes de la Institución Educativa Antonio Derka, en Santo Domingo Savio.
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