Cuando Ana Ramírez cumplió 6 meses de edad sus papás recibieron una noticia compleja. “El médico les dijo que había nacido con alopecia y que nunca tendría pelo, cejas ni pestañas”, nos empezó contando la joven de 26 años, quien sacó berraquera y aprovechó esa condición para brillar.
“No voy a decir que fue fácil, pues lidiar, al principio, con las miradas de la gente fue de lo más duro. Siempre me miran y me preguntan que si estaba enferma, qué dónde estaba mi pelo, en fin, eso es incomodo, pero ya aprendí a vivir con eso. Mi familia siempre me ayudó a lidiar con todo y así fui creciendo hasta aceptar mi diferencia”, relató.
Aceptar su diferencia, como dice Ana, es lo que la convirtió en una modelo, y de las buenas. Hoy, con más de 10 años de experiencia en las pasarelas y antes las cámaras, tiene muy claro que nada la va a parar.
“Siempre me gustó el mundo del modelaje. A los 16 años un fotógrafo me vio y me dijo que era única y que debía ser modelo. Desde ese momento mi vida cambió y me metí de lleno. Afortunadamente las puertas se me abrieron y he podido mantenerme en este medio.
“Además de modelar mi calva, que la amo y vivo orgullosa de ella, soy modelo de tallas grandes. He tenido muy buena aceptación, pues en serio me acepto como soy: no me pongo peluca, no me pongo pestañas ni cejas”, contó con orgullo la colombovenezolana, quien a sus 7 años dejó todos los tratamientos para su enfermedad.
“No tenía una vida normal, me la pasaba en le médico y los especialistas siempre me decían que nunca iba a tener pelo, entonces decidí parar con todo y ser libre de tanta cosa. Desde ese momento mi vida empezó a tener mejor calidad y cosas muy buenas empezaron a llegar”.
Una modelo que tiene un gran mensaje

Tal ha sido el éxito ante las cámaras y en las pasarelas de esta aguerrida mujer que ya pudo participar en 2 ocasiones en la feria más importante de la moda en Sudamérica.
“He podido participar en 2 ocasiones de Colombiamoda, eso sin duda ha sido lo más grande de mi carrera. Lo que quiero con esto es demostrar que no tenemos que ser igual que otros o no tenemos que estar en ese prototipo de belleza que nos venden desde que somos chiquitos.
“Quiero que la gente entienda que la diferencia es lo que nos hace únicos para brillar. Si entendiéramos eso seriamos muy felices. Entonces, considero que si la gente ve a una modelo calva, disfrutándose y amándose, recibirán un gran mensaje de aceptación personal. Por ejemplo, en mi caso, para sentirme femenina no me hace falta el cabello”, aseguró emocionada.
Todo lo que dice Ana suena realmente bonito y eso lo plasma en su diario personal: una cuenta de Instagram en donde ayuda a que los demás se sientan bien como son.
“@calvaconcurvas es mi red social. En esta quiero que la gente sepa que sí se puede y que nada nos debería de derrumbar en la vida. No me molesta que me digan calva, para mí esa palabra es linda, pues es lo que soy. Mi sueño sería seguir entregando este mensaje de inclusión por todas partes a todas las personas, pero, sobre todo, a quienes tienen alopecia, ya que es complejo de aceptar”, finalizó la gran mujer.


