Hasta el trabajo más humilde debemos hacer con cariño y amor

Mauricio aún es muy joven, tiene 49 años, de los cuales 25 los ha dedicado a Pintuco, pero cuando habla se lo escucha como todo […]

Mauricio tiene 49 años y vive en Bello con su hijo Santiago, de 29. Tiene otra hija, Daniela –27–, quien vive en España. /FOTO: CORTESÍA PINTUCO.

Mauricio aún es muy joven, tiene 49 años, de los cuales 25 los ha dedicado a Pintuco, pero cuando habla se lo escucha como todo un veterano. En la manera que se expresa, y las palabras que profiere, suelta un consejo tras otro donde muestra el orgullo por la labor que realiza y las oportunidades que le han brindado, y que no ha desaprovechado.

A la compañía llegó el 6 de agosto de 1996, y se dio de forma inesperada. Ni siquiera conocía a la persona que llevó su hoja de vida, sin embargo a los días, cuando lo llamaron para la entrevista, supo quién había sido. Esta le dijo “ya todo depende de usted, y aquí estamos”.

Sus comienzos fueron en la planta de lavado, y su camino prosiguió en cargos como lavado de tanques, área de envasado, operario de guillotina y dilución, donde tuvo contacto con el desarrollo de fórmulas para conseguir la elaboración de pinturas acordes con la calidad que el cliente esperaba.

Gracias a los programas de capacitación que la empresa les ofrece, Mauricio pudo aprender de muchos aspectos claves en esta industria.

“Entré a un plan de mejoramiento llamado Calidad autónoma, donde nos enseñan a los operarios a desarrollar fórmulas, hacer pinturas y chequeos relacionados con cada producto para ser aprobado”.

También hizo parte de la brigada interna de emergencia de bomberos, donde está presto a atender las eventualidades que se puedan presentar en las instalaciones, dado el manejo de materias primas delicadas cuya manipulación representa un riesgo para el personal.

“Que los aciertos se reflejen en beneficios”

Mauricio no pierde oportunidad de agradecer a la empresa por permitirle contar con todas las herramientas que le permiten desarrollarse en lo laboral y en lo personal.

“Aquí nos dan la posibilidad de proyectar las ideas y de ponerlas en funcionamiento dentro de la planta. Día a día trato de ser muy asertivo, de que mi trabajo vaya en la dirección de las necesidades de la empresa, del mercado y de los clientes”, señala.

También procura que sus labores se hagan en los tiempos adecuados y de que se aprovechen todos los recursos disponibles, tratando de desperdiciar lo mínimo posible.

Todos estos aciertos se ven reflejados en los beneficios que reciben de la compañía, los cuales él ha aprovechado para disfrute propio y el de sus dos hijos.

Está ansioso por poder viajar a finales de este año a España a conocer a su primer nieto, y cuenta con orgullo de padre que Santiago terminará la técnica en Mantenimiento de Aeronaves en el Pascual Bravo, su segunda carrera ya que también es ingeniero mecánico.

Un mensaje de Mauricio para sus compañeros en mayo de 2020

“Es clara la vieja y conocida parábola de la embarcación donde todos los que vamos navegando fuimos elegidos como seres dignos de tal empresa. Es en estos tiempos de aguas turbulentas y cielos sin tregua de furiosas tormentas donde tenemos que brillar todos y cada uno en esta embarcación como su fiel tripulación, sin desperdiciar ni una gota de energía que vaya en contra del propósito superior, remando juntos y al mismo tiempo. Y que la sabiduría acompañe los escenarios de importantes decisiones. pues nos dirijan siempre a un mejor estar. El momento es de unión, respetando las diferencias, entre todos buscando la mejor manera de navegar”.

¿Qué ha aprendido en la empresa?

  • “Uno no se las sabe todas, por eso es importante el apoyo entre los compañeros, para que todo salga como se debe”.
  • “A veces ocurren problemas pero siempre hay que tratar de que todo se desarrolle como en un laboratorio, que las cosas salgan precisas y a su debido momento”.
  • “Hay que realizar los sueños, conseguir las metas para que al final quede la satisfacción de que uno dio el granito de arena para que la compañía impacte en la sociedad y en la industria”.

Dos consejos para quienes apenas comienzan

  1. “Hasta el trabajo más humilde debemos hacer con cariño y amor. No sentir que salimos a cumplir un horario de trabajo sino uno de servicio a la sociedad. No sentirlo como un agobio o un castigo”.
  2. “Hay que sentirse útil para la sociedad, saber que ese grano de arena que uno pone construye patria, trasciende con su obra y trasciende en la sociedad”.

Sebastián Aguirre.