/FOTO: JAIDER E
La pandemia puso en aprietos a don Mauricio Londoño Velázquez, quien es conocido por sus cualidades a la hora de cocinar y contaba con una panadería, la cual le tocó cerrar, de cuenta del aislamiento en el que derivó la llegada del temido virus.
Aunque no fue fácil asimilar esa decisión, pues el mundo parecía venírsele encima, con el paso de los días se le ocurrió poner una venta de buñuelos pequeños y ante la buena acogida decidió expandirse a otros productos.
Ahora tiene una gran variedad gastronómica a disposición de quienes transitan por la carrera 52 con la 87, en el barrio Aranjuez Los Álamos, donde ya es reconocido por su deliciosa parva. Allí vende buñuelos, pasteles, panes de mantequilla y pandequesos, que son los más codiciados, percepción que él destaca y que la comunidad y el equipo periodístico de Q’HUBO ratifica.
“El secreto es que todo lo que se vende acá es bueno, aunque entre lo que más gusta están los buñuelos y sobretodo los pandequesos, que tienen una gran rotación”.
Contó.
Aseguró que este año está más duro el negocio en todos los sentidos, por lo que vende entre 40 y 50 pandequesos, la tercera parte de lo que vendía hasta hace poco o los días que son muy buenos, cuando puede alcanzar una cifrar superior a los 150.
Reveló que desde los 28 años tiene conocimientos en panadería y aunque insiste en que no es ajeno a la recesión económica que vive el país, no se da por vencido y espera seguir luchándola hasta que tenga energía. Por lo pronto, a los 70 años de edad, siente que aún tiene mucha parva por hornear.
Don Mauricio comienza muy temprano su jornada. Desde las 6:00 a.m. ya está en el local donde tiene el horno y a las 7:00 ya tiene abierto el negocio, a disposición de la comunidad y de quienes transitan por el sector.
“Además de la gente de la comunidad, que siento valora el sabor de lo que vendemos, también me llega un alto número de clientes en los vehículos que pasan por aquí, que al ver los productos frescos en la vitrina, deciden detenerse”.
Manifestó que tiene claro que todo entra por los ojos y por eso también se preocupa por tener sus productos y el lugar en el que los comercializa, con un aspecto agradable.
Respecto a los precios que maneja, explicó que le ha tocado subirlos porque la materia prima está muy costosa y no le estaba quedando nada.
“Los buñuelos los empecé vendiendo a 500 pesos, pero ya están a 1000”, lamentó. Entre tanto, el pandequeso, que reina entre los pasteles de guayaba y arequipe, y por el que muchos se dejan seducir, vale 2000 pesos.
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